Voces y Carteras

Lilly Lerner

Después de la muerte de mi madre, reflexioné sobre los momentos en los que ella llenó mi vida de felicidad. Mi madre trabajaba largas horas durante la semana pero de vez en cuando venia a casa temprano; en esas ocasiones, cuando llegaba a casa después del colegio y veía su cartera en la entrada todo mi ser se llenaba de la más extraordinaria sensación de alegría.  La cartera de mi mamá fue el desencadenante de la emoción que me llevó a crear carteras en cerámica como medio para representar las historias de sus portadoras.

Crecer en una pequeña comunidad de inmigrantes me dio un fuerte sentido de pertenencia. Cuando uno hace parte de una comunidad se tiene el tiempo y la proximidad para observar y escuchar los relatos de sus miembros.  Cuando se observa en detalle, las historias de las mujeres a menudo se reflejan en las carteras que llevan. La cartera se convierte en la voz de sus propietarias y en el registro de experiencias personales y colectivas de la comunidad: como el poder de sobrevivencia, el aprendizaje del idioma, el humor, el poder de observación o la capacidad de integración

Inicialmente las carteras se concentraron en los recuerdos de mi madre, sus amigas y la vida cotidiana en el trópico. Con el tiempo y el trabajo voces de otras comunidades a las que he pertenecido o mi propio camino de inmigrante se han hecho presentes.   

La voz de Lilly Lerner

Saúl Álvarez Lara

Nadie puede decir con exactitud cuál es el contenido de una cartera, en algunos casos ni siquiera su dueña lo sabe, porque lo ha olvidado o porque entran y salen tantas cosas de una cartera que es fácil ignorarlo. Las carteras de Lilly Lerner, como las historias, tienen un contenido que varía según su dueña y, como las historias, su continuidad es portadora de las voces que transitaron por su infancia, su vida familiar y su comunidad.

En la representación de las carteras que llevaban a todas partes: a las visitas, al trabajo, a las reuniones de amigas, a los paseos y las identificaban, Lilly Lerner recuerda a su madre, a sus tías, a las amigas de su madre; recuerda la multitud de voces que viven, hablan, ríen o lloran. Voces  y carteras que son el retrato de ellas, de un momento, de una comunidad.

Así como las carteras son portadoras de voces y presencias, son también la voz de Lilly que resuena en esta sala como recuerdo y manera de simbolizar su sentido de pertenencia con ellas.

El vacío sublimado

Saúl Álvarez Lara

El vacío sublimado relata una manera de intuir “Maya. Deidad que gobierna el sueño
de la realidad, ilusión del mundo y de la materia”,
la obra de María Cecilia Botero en el Museo Maja
de Jericó.

La primera sensación es de vacío. Un plano sencillo cerca de la puerta de entrada indica el lugar, en la sala, donde, nombres sólidos que María Cecilia Botero presintió en su creación como “repisa”, “muro” o “nido” acentúan la presencia del vacío. Mirar sin afán, con precisión, sin cortapisas, es esencial para iniciar el recorrido. El vacío como sublimación del espacio es opuesto al vacío simple, es el espacio en apogeo. Desde la puerta de entrada, por un recorrido sin demarcar, se impone la profundidad; una superficie blanca, poblada de puntos, formas y líneas atrae desde el otro extremo de la sala. Es el lugar donde El vacío sublimado se manifiesta. Entre los cruces de una red de hilos que son a la vez forma y lenguaje la sublimación aparece. Una planta con sus raíces, una hoja con el tallo en arabesco, otras hojas unidas entre sí, formas inesperadas venidas de la naturaleza y multiplicadas, amplían el espacio ligadas a la red por hilos y nudos; su presencia, casi transparente, proyecta la naturaleza sobre la superficie blanca donde cientos de recuadros dibujados a lápiz enmarcan otras hojas y otras formas, con la identidad y textura que el trazo del grafito les atribuye. “Hojas de hojas” es el título de la superficie blanca, su red de hilos, sus hojas y sus reflejos. En la repetición entre forma y reflejo surge la pregunta ¿cuáles son las hojas, cuáles sus reflejos?; la naturaleza fuera de su contexto establece una relación única entre el visitante y el espacio creado por María Cecilia Botero, autora de este instante del cual somos parte. En fragmentos, en hojas pequeñas, en briznas de tallos o raíces la naturaleza sale a su paso, al paso del visitante también, y llama su atención pero no con palabras, lo hace como insinuación de formas, de colores, de repeticiones, de texturas.
Al llegar a lo más profundo del espacio y seguir el recorrido que la naturaleza y la artista sugieren, una trama en espiral de hilos tensados sube del piso al techo y como en un “nido”, con espacios delimitados, ya no son las hojas, ni los dibujos de las hojas, los que ocupan el espacio, es la evolución del sentimiento, del contacto, de la palabra que no se dice. Entre las briznas, las mínimas manifestaciones de la forma natural gira al rededor de los hilos entrelazados y la sublimación del vacío asume un significado: no es vacío, es naturaleza en un contexto único creado por la artista.
Cuando nos encontramos con aquello que en la elaboración de la obra la artista presintió como “un muro, una separación” donde se sostiene la materia sólida del vacío: piedras diminutas, iguales o parecidas en color y tamaño, atadas a hilos para dar forma a una barrera que no se interpone, que permite el paso de la mirada entre sus espacios interiores, estamos en otro tiempo, no pasado ni presente ni futuro, un tiempo propio donde la levedad de lo sólido se levanta y evidencia la integración que María Cecilia Botero elabora. En el vacío sublimado el tiempo está, va, pasa de un momento a otro y hace énfasis en su propio devenir. Y el mismo presentimiento sucede con “la repisa” que no es repisa en el sentido estricto y tampoco título, es la denominación de una red en línea ¿con el tiempo?, una red donde fragmentos de fósiles diminutos de peces, zarigüeyas o vertebrados que comparten vida en cercanía y seguramente no vemos pero, en el contexto creado, tienen la fuerza de su naturaleza, de su tiempo, de su visibilidad y aun más.
El recorrido no está demarcado, seguramente habrá quienes lo sigan desde otro ángulo. Tengo la sensación de que todos los recorridos se unen en un mismo lugar y quienes lo hagan en un sentido o en otro, no serán los mismos que eran cuando lo iniciaron…

© Saúl Álvarez Lara / Abril 2019

ENTREPASOS Y BOSQUES - Pintura
 Marta Luz Rincón
6 Abr. - 7 PM

 

El arte no copia la naturaleza, sino que procede como ella

Abriendo profundas áreas de sensaciones, distintas de la simple representación del objeto.
Los bosques me han motivado para recorrer un camino, captar la fugacidad del tiempo y plasmar en el lienzo, atmósferas de paz, presencia de Dios.

Es el bosque, un desafío para una tela en blanco, me sumerjo en sus senderos y desde lo muy personal, interpreto con soltura y adecuada entonación; con pinceladas expresionistas y otras más abstractas, explosión de colores que invitan a la intimidad de la búsqueda.

Es cada obra, un reconocimiento con la armonía cromática de los verdes, uno y mil verdes, azules que me llevan, me sugieren en plenitud solaz.

Los bosques: esa arquitectura única de la creación, en su expresión, nos convocan desde el arte, al encuentro.

2019.

HOMO LOGO LUDENS - Collage
 Alfredo Vásquez
6 Abr. - 7 PM

 

REFLEXIONES EN TORNO A HOMO LOGO LUDENS

Por Franklin Aguirre
Artísta • curador

Proyecto ganador de la Convocatoria Estímulos a la Creación, Instituto de Cultura y patrimonio, Gobernación de Antioquia 2016.

Las tecnologías primitivas como el mazo, el clavo o el lápiz son herramientas que básicamente re-configuran las materias primas y los fenómenos físicos por medio de dispositivos de control que nos permiten hacer uso de el fuego, el movimiento, el campo electromagnético entre muchos otros, para facilitar la satisfacción de necesidades y optimizar las funciones del cuerpo humano, tan sofisticado pero tan frágil a la vez ante la hostil naturaleza del universo. La historia de la tecnología puede verse de manera panorámica como la cronología de las herramientas creadas por el hombre. Esta suerte de prótesis ha permitido a la humanidad extender o amplificar su “dominio” sobre la naturaleza, incrementando su radio de alcance y haciendo cada vez más radicales intervenciones en ella. Al hombre contemporáneo no le ha sido suficiente la mera manipulación de los recursos y fenómenos en pro del sostenimiento propio, pues su actuar se acerca a una irreversible reconfiguración del hábitat, incluso a su propia negación que se hace evidente en la teoría de lo pos humano y lo transhumano.

Estas y otras reflexiones dieron origen a HOMO LOGO LUDENS (2016), que parte de la condición actual: la generación de la tecnología, en la cual todo es cuantificable, medible y guiado por el análisis de datos; no obstante, la efectividad de los sistemas de control social se vuelcan a la banalidad, lo frívolo y la privatización. Un complejo sistema de tecnología que ha desarrollado modelos basados en un inmenso colección de conocimientos, destinados a fortalecer los más bajos instintos del ser humano, tergiversando la sabiduría que todas las generaciones precedentes han documentado y que sirven de raíz a nuestra civilización. En consecuencia, aparecemos en el presente como el mono vestido de seda y en las manos un tesoro, que se invierte en los instintos más primitivos y egoístas promocionados como la panacea para alcanzar “el éxito” en la vida.

Esta serie de 18 piezas son una suerte de fragmentos o ruinas culturales que se de construyen y re configuran dando cuenta de la constante exposición a referentes de todo tipo, que se hacen aún más frecuentes y veloces en los nuevos medios. Lo natural y lo cultural siguen cohabitando y creando tensiones que nos dan la ilusión del aparente control que ejerce el hombre sobre ella, y que cada tanto por consecuencia o simple naturaleza de los elementos, alguna catástrofe y nos recuerda el orden de las jerarquías.

La invención de los pájaros o el gabinete del vuelo

Jorge Marín

Alimentado por la curiosidad y el asombro, el acto de coleccionar y catalogar es inherente al ser humano. Tal vez su máxima expresión se encuentre reflejada en los cuartos de maravillas y los gabinetes de curiosidades que empezaron a ser datados a finales del siglo XVI y que contó con las colecciones más lujosas y completas entre los siglos XII y XIII. Estas colecciones, que podían albergar animales, plantas, rocas y fósiles, se convirtieron en importantes fuentes de consulta para las nacientes ciencias y las mismas humanidades.

Con el paso de los años, importantes colecciones se empezaron a catalogar no solo en extensos folios, sino también, en cuidadosas y coloridas planchas ilustradas, encomendadas a habilidosos artistas de su época. Uno de los ejemplos más sobresalientes, es el gabinete de curiosidades naturales de Albertus Seba, cuyo compendio se convirtió en poco tiempo en una colección de gran importancia para el estudio del mundo natural.

Retomando la naturaleza como tema y las nociones de archivo del gabinete, la mirada se centra en el reciente interés por la observación y catalogación de aves, no solo desde una óptica académica o científica, sino desde la inherente curiosidad y asombro que dichas especies causan a los ojos de particulares y amateurs. Este interés, plantea la necesidad de comenzar a representar y catalogar la variedad de aves que habitan nuestra región, planteando un proyecto de largo aliento y continuando con el legado de representación naturalista desde las artes.

Es por esta razón, que apoyado en las características de representación propias de la ilustración científica, esta muestra pondrá en diálogo dos intereses puntuales, primero, destacar y dar a conocer al público general la gran variedad de aves que habitan la región, por medio de una cuidadosa selección de las aves que van ilustradas a la fecha, y segundo, satirizar y cuestionar desde el humor la creciente demanda que viene teniendo el turismo de observación de aves, haciendo uso de diversas estrategias de creación.
Esta exposición es para los especializados, los principiantes y todos aquellos que desean iniciarse en el mundo de las aves, ya que, más que una muestra, es una invitación a un tema cautivante y asombroso, donde solo es necesaria la curiosidad y la sorpresa.

Tierra y grafito

Juan Carlos Londoño Mesa

"Tierra y grafito" es la continuación de las exploraciones de las obras de  "Campos talados" que trata de escudriñar de forma simple - solo como un enunciado crítico -, los actuales secretos del paisaje colombiano, particularmente el antioqueño. Algunas veces en escenarios de frondosos bosques, otras veces con masas verdes difusas  como si fueran vestigios de lo que aún queda, pero alentando la esperanza de poder conservarlas. Las marcas de las talas de árboles generan un nuevo paisaje, deforestado, lacerado, marcado indeleblemente por el desaforado esfuerzo en la rentabilidad del suelo y del subsuelo y el implacable deseo del hombre. Es mirar con asombro los secretos que esconden nuestros rincones, casi que en blanco y negro. Un momento para reflexionar.

De viaje en motocicleta

Nel Correa

Diseñador Gráfico e ilustrador de Medellín - Colombia. Egresado de la Universidad Pontificia Bolivariana, actualmente dibujante y fundador de la primera comunidad de dibujo in situ de Colombia:  Urban Sketchers Medellín,  que hace parte de la red internacional de Urban Sketchers.   Amante de la vida, la naturaleza y las libretas de viaje.

ANTIOQUIA SKETCHING TOUR

Un recorrido gráfico en motocicleta por los 125 municipios de Antioquia,  Colombia y su principal objetivo es registrar y resaltar las costumbres, cultura, arquitectura,  gastronomía y personajes tradicionales de los pueblos.

Este proyecto nace del gusto desmedido por viajar y dibujar, es una busqueda de nuevas experiencias de vida por los pueblos de Antioquia.

La técnica de sus dibujos: Tinta y acuarela sobre papel.

PARA EL NUEVO SANTORAL COLOMBIANO 1

MARTHA LUCÍA VILLAFAÑE

Cobijado bajo el título PARA EL NUEVO SANTORAL COLOMBIANO, la serie aborda nuestro problema político y social de violencia generalizada, mirado desde la óptica mística, ya que la religiosidad es tan fuerte en nuestra cultura

Partiendo del retrato y migrando hacia el ícono, la serie apela a la expresión bizantina haciendo uso de mártires colombianos recientemente sacrificados, que se han convertido en íconos del panorama público colombiano, así:

MARJORIE KISHNER, joven psicóloga clínica, que en cumplimiento de su  trabajo para la alcaldía de Medellín en la reinserción de criminales que cumplieron condena en cárcel y salieron, fue brutalmente asesinada por uno de estos criminales.                                                                                                     

LINA MARITZA ZAPATA, joven cadete de la policía (23 años) que denunciando la red de prostitución homosexual en la Escuela Santander de la policía, conocida como Comunidad del Anillo, encontró la muerte disfrazada de suicidio por esta causa.

YOLANDA IZQUIERDO, líder cívica desplazada de los Montes de María que fue asesinada por paramilitares en Montería. La artista Beatriz González ha hecho de ella una imagen simbólica de la frustrada lucha por la tierra en Colombia.

ANA FABRICIA CÓRDOBA, líder cívica múltiples veces desplazada del Chocó, de Apartadó, quien continuó imparablemente su lucha por la restitución de tierras, que fue asesinada por paramilitares dentro de un bus en Medellín. Sufrió además la pérdida por asesinato de dos maridos y tres hijos, uno de ellos después de su propia muerte

ROSA ELVIRA CELY, mujer de 34 años, que proveía su vida y la de su madre e hija laborando con una “chaza” de dulces, estudiaba su primaria en horario nocturno y fue brutalmente asesinada en Bogotá por un asesino en serie que era su compañero de estudios y a quien aceptó una invitación de tomar una cerveza después de la jornada educativa nocturna, con otro compañero. Se ofreció a llevarla a su casa, y la violó empaló y asesinó en el emblemático Parque Nacional. Dio origen a la ley Rosa Elvira Cely de protección a la mujer y endurecimiento de castigo a feminicidios.

PADRE CAMILO TORRES RESTREPO, sacerdote jesuita comprometido con la Teología de la Liberación, que realizó una gran labor de formación de participación en democracia y de líderes comunitarios en la década de 1960, siendo profesor y capellán de la Universidad Nacional de Bogotá, quien conforme a su época y a sus compromisos más íntimos, llegó a la conclusión de que la lucha armada era el único camino para la redención de este pueblo adolorido  y este país sin salida. Ingresó entonces al movimiento guerrillero Ejército de Liberación Nacional, encontrando la muerte en su primer combate con el ejército.

A cincuenta años de su muerte, podremos hacer el siguiente análisis.       Aunque la patria perdió tempranamente a un maestro y líder sapientísimo y carismático que hubiera podido tener mucha más incidencia en la formación de juventudes libertarias y progresistas que buscaran un saludable y necesario cambio de nuestras lamentables condiciones sociales, se convirtió en un símbolo indiscutible en el país, de su tiempo, de las luchas sociales, y de la entrega y consecuencia de accionar de vida con sus ideas, con la entrega de su propia vida como fatal final.

Recuerda inevitablemente la muerte de José Martí, mártir cubano que tomó idéntica decisión y pereció igualmente en su primer combate, perdiendo Cuba a un poeta y líder espiritual irremplazable. Pero que se convirtió para la historia, en el más grande símbolo de la libertad para su pueblo.

Cartografía para un viaje

Viviana Ángel

La relación entre arte y memoria es indisoluble. El sujeto siempre se ha valido de representaciones y técnicas para exteriorizar su pensamiento y trazar los límites de su cultura. No obstante, esos límites no son estables ni universales, más bien son referentes de relación o dominios de intercambio que, gracias a las posibilidades que abre el arte, permiten explorar nuevas expresividades y narrativas desde nociones complejas como las de memoria, identidad, transferencia cultural, permanencia y cambio.

Así lo podemos apreciar en Cartografía  para un viaje, la serie realizada por la artista Viviana Ángel, en la que se interesa por recuperar la memoria de sus ancestros, tejiendo los vínculos interrumpidos por los desplazamientos y las distancias que marcaron su condición de inmigrantes sirios, en los inicios del siglo XX. Al penetrar en el espesor de sus memorias, Viviana divaga entre libros, caligrafías e imágenes desconocidas, para reconfigurar una gramática poética, en la que se anticipa una nueva cartografía del viaje como metáfora de lo móvil y lo discontinuo.

Las similitudes que Viviana encuentra entre Pereira y Homs, la tierra de los abuelos que ella visitara en 2003, dan cuenta del modo como las fibras del tiempo se traman en percepciones expresivas, hoy reubicadas en esta exposición. Es la memoria anidando en las manos de la artista, es la evocación hecha trazo.

Margarita Calle

Directora Maestría en Estética y Creación

Universidad Tecnológica de Pereira

EXPOSICIÓN
Nov 24 

VIDA MAESTRA
 Jorge Cárdenas

En sus facetas de pintor, historiador, educador y gestor cultural, Jorge Cárdenas (Santa Rosa de Osos, 1930 – Medellín, 2018) fue un testigo privilegiado de su tiempo. Como alumno de Eladio Vélez, bebió directamente de los orígenes del arte antioqueño. Y, por el otro lado, como profesor del Liceo Antioqueño durante tres décadas tuvo como alumnos a Javier Restrepo, Hugo Zapata, Óscar Jaramillo y Luis Fernando Mejía, entre otras figuras contemporáneas relevantes. A esto se suma que perteneció a la generación de Fernando Botero, Rodrigo Barrientos, Francisco Valderrama, Rodrigo Callejas y Aníbal Gil, entre otros personajes que transformaron los paradigmas estéticos locales.

Según Carlos Arturo Fernández, Cárdenas “no se puede encasillar en el esquema de un clásico académico. Se asemeja y se distingue de muchos artistas, se acerca a muchos momentos, discute sobre muchos frentes; se escapa de las clasificaciones. Es un clásico que, aunque reconoce la grandeza del pasado, cuestiona las herencias que ha recibido, porque comprende que el arte es, ante todo, arte y no reproducción de apariencias".

Asuntos medulares de su obra que se pueden apreciar en la actual curaduría donde se invita a algunos de sus trabajos más destacados en las líneas del paisaje, los retratos, las alegorías, los cuales cultivó a partir de técnicas como el óleo, la acuarela, el dibujo, la monotipia, a lo largo de su extensa carrera.

Cárdenas, en tensión entre el extremo más antiguo y el más actual del relato del arte antioqueño, nos ofrece la oportunidad inigualable de visitar esta historia desde una mirada cercana y conocerla en primera persona como lo propone esta exposición.

Apoyan:

             

Investigación y curaduría:

Carlo Arturo Fernández  Sol Astrid Giraldo.

Coleccionistas privados:

Alberto Montes  - Alba Gutiérrez  - Jaime Arrubla - Patricia Arrubla – Familia Vallejo Pizano.

El historiador:

Ante la ausencia de una historia sobre el arte regional, Cárdenas inspirado en Vasari, escribió el libro Evolución de la pintura y la escultura en Antioquia (1986), primero en su género. Y, a los dos años pintó el óleo Homenaje a Cano. En él, Rembrandt y Velásquez, cuyas obras se representan en el fondo, parecen bautizar a maestros locales como Francisco Antonio Cano (ubicado en el centro de la composición y del relato), Marco Tobón Mejía, Eladio Vélez, Pedro Nel Gómez e Ignacio Gómez Jaramillo, Barrientos y Aníbal Gil, artistas de su generación. Con esta yuxtaposición de personajes en una composición de maneras renacentistas, los artistas antioqueños son ratificados como depositarios del fuego creativo. El Homenaje se convierte así en una declaración de principios de lo que Cárdenas consideraba la historia del arte en general, y la dignidad y los aportes que le reconocía a los artistas regionales.

Cárdenas también se ocupó de este tema a lo largo de casi seis décadas en bocetos realizados en sus libretas de dibujo. Retratos que hacen parte de un diálogo intenso y personal con los creadores de su generación. Se puede reconstruir una especie de árbol genealógico a partir de las relaciones entre estos personajes, algunos inspiradores y brújulas de su carrera, otros compañeros de viaje de una aventura colectiva de la que fue parte y la cual narró tanto con la palabra como con la imagen.

El caminante

Desde que el Maestro Cárdenas llegó a Medellín en los años 50  hasta sus últimos días siempre salía acompañado de una libreta (a la que llamaba “carterita”) y un lápiz, herramientas que le permitieron actuar como una suerte de reportero gráfico de su entorno cotidiano. Esta animación reúne los apuntes realizados por décadas, los cuales nos permiten visualizar los cambios y mutaciones de los personajes urbanos de Medellín a lo largo del último medio siglo.

“El paisaje es libre y fugaz, no se inmoviliza indefinidamente… es mutable”. Jorge Cárdenas.

“La interpretación de la figura humana ha sido una pasión vital de los artistas, el más perseguido y caro de sus ideales”. Jorge Cárdenas

“Meterse en el alma y los sentimientos del modelo, representarlo a través de la forma, la expresión, el color, el ambiente”.  Jorge Cárdenas

EXPOSICIÓN
Nov 24 

MONOTIPIAS
El color convertido en metáfora

 Jhon Jairo Muriel

El arte se compone de varios procesos necesariamente en tensión perpetua desde el escepticismo del crítico, la pasión del autor y el disfrute del espectador con estos elementos se construye un encuentro en el que la experiencia sea trascendente y por supuesto se goce una vivencia estética enriquecedora para los que confluyen.

El arte abstracto en la pintura se desarrolla en términos que hace referencia a los artistas su sintaxis: el manejo del color y de la composición, el matiz y la textura; despliegues del oficio y de la personalidad del maestro; cuando se trata de encontrar la calidad en la forma de expresión artística, es determínate que se miren en la obra estos elementos y que haya un dominio de ellos.

En la obra del maestro Muriel, encontramos un  desempeño pictórico de estos valores del arte abstracto, cosa que es congruente con el trabajo hecho en los últimos años  en lienzo; en esta ocasión nos ocupa su incursión en la grafica mediante la realización de monotipos en donde las características de su quehacer pictórico son desarrollados con  maestría, mostrando el manejo del color y de la composición, con trazos de una gran fuerza y cargados de un expresividad abrumadora. Nos permite percibir la vorágine de elementos constitutivos volcados con inteligencia en el papel.

No es la primera incursión de Jhon Jairo Muriel en la gráfica, en su proceso de indagación en esta técnica ya prefiguraba la capacidad para atacar el papel como soporte.

Las obras desarrolladas bajo la técnica del monotipo en esta muestra dan paso a la expresividad en la que lleva un despliegue de emotividad y eficacia en los recursos, teniendo en cuenta que la técnica condiciona la composición debido a que se construye de forma inversa; sólo mediante la pre visualización de los resultados esperados y un  conocimiento del color, hacen posible que la creación en cada pieza sean de una métrica poética.

De esta manera,  Muriel participa en una de las tradiciones importantes en las artes plásticas latinoamericanas; la gráfica.  Haciendo patente su vocación pictórica, sin dejar de buscar en la propias formas de la plástica, la explosión poética que conlleva la construcción de sus formas en el papel y la técnica del monotipo; así somos y nos hace participes del despliegue de  los coloristas en la contemporaneidad, a través de una de las técnicas más antiguas de expresión: la estampa; que resulta elocuente poética, encontrándonos con el color convertido en metáfora.

Jaime A. Tamayo Gómez

Curador

Ciudad de México

Mayo 12 de 2018

EXPOSICIÓN
Nov 24 

NATURALEZA ÍNTIMA, 2018

Luis Alfonso Yepes Bustamante

Acercarse a las entrañas vegetales y poder tomar una porción de la luz y los colores que crean las sinuosidades del botón gigante de una palmera que vio nacer una enorme flor. Encontrar que una hoja o una flor de plátano atesoran colores, texturas y volúmenes que pueden escapar a nuestra mirada si pasamos de largo.

Encontrar en las escoriaciones naturales de los tallos de la guadua y en los brazos de una palmera o de una platanilla la esencia de lo múltiple, en las células que, alargadas, redondeadas o afiladas produce imágenes únicas.

Recrearse con el sol y sus efectos en las hojas de la palma areca y comprobar que las hojas del árbol del pan acogen colores imposibles, desde el verde natural hasta el ocre y el negro azulado, según la hora del día y la edad de cada hoja.

Estar ahí, como testigo de la intimidad de las nervaduras de una calatea o presenciar, con emoción, como se retuerce y pliega un pétalo gigante.

Lograr captar que el entrelazarse de las hojas crea la sensación de trama y urdimbre en una estética que anticipa la cestería ancestral.

Todo esto es Naturaleza íntima.

Luis Alfonso Yepes Bustamante

EXPOSICIÓN
Nov 24 

LA REALIDAD IMAGINADA
Una Mirada Desde el Arte

Elvia Vélez

La muestra escultórica que hoy se nos presenta en el museo MAJA, realizada por la maestra Elvia Vélez, es la materialización de un espacio, que genera un encuentro entre Seres Fantásticos, Literatura y Arte.

Estos elementos realizados en unas formas mágicas como su contenido, dan cuenta en un espacio atemporal que nos permite encontrarnos con nosotros mismos y nuestras versiones imaginadas de múltiples historias, que se han convertido en constantes a lo largo de nuestra vida.

La mirada de múltiples autores que a través  de sus escritos literarios, nos los han hecho vividos, y así mismo en las manos de Elvia se ha hecho materia, materia desde su interpretación.

Sus manos actuando como una catarsis de formas y valores, nos referencian en el tacto y la observación un mundo de valores representados en los diversos personajes que en el mundo de hoy muchas veces parecen olvidados, y es en esta mirada ingenua e inocente que reconocemos su valor y la placidez del disfrute de la vida misma, ¿qué sería de ella sin la fantasía?

Y es que Elvia, no ha perdido, desde la construcción de su propia independencia creativa, la posibilidad de reinterpretar y poner  a nuestro alcance este su mundo de ensueño.

Ensueño que es recreado en el recorrido por cada uno de ellos, nos envuelve, nos abre las ventanas de la imaginación que a su vez se vuelven materia  a través de la observación y el tacto. (Porque es una exposición que se puede tocar).

Un encuentro sugerido o casual, con el mago Merlín y la espada del rey Arturo, que nos ubican en castillos medievales, magias de sentimiento en los encuentros del Principito con su rosa, siempre inalcanzable, o las luchas por la justicia lideradas por Robín Hood, y el recate de la princesa, o el encuentro con el mundo mágico de Alicia, son solo algunos acercamientos a la historia, pero más que ello, es la construcción y reafirmación de valores que nos han acompañado casi en forma invisible y que hoy Elvia, los materializa para nuestro propio deleite.

La esencia de este conjunto expuesto, es la esencia misma de Elvia, una mirada fantástica al mundo mas no por ello ingenua, un recorrido por la vida si se quiere mágica, pero no por ello lejos de las luchas y de la presencia de un carácter fuerte, una apertura al mundo real que no lucha con el ensueño como un propósito, y por último un deseo de compartir un concepto construido a lo largo de su vida: la esencia de lo humano, con todos nosotros, si animo de protagonismo.

Mauricio Hincapié Acosta

Curador - Colección de Artes Visuales

Museo Universitario

Universidad de Antioquia.

 

Pesebre Bíblico
Dic 1º -  7 P.M

Autores:
Lenis Agudelo Flores.
Luis Fernando Monsalve.

 

 

EXPOSICIÓN
06 OCT - 27 NOV

Soledad Londoño - Técnica mixta

Esta vez, María Soledad Londoño Soto (Sol…), nos entrega tres grupos de mujeres. Uno de ellos lo llama Damas del silencio… Ellas representan una rabiosa y a la vez sosegada denuncia de los obligados mutismos, aislamientos, escisiones y abandonos que a diario laceran cuerpo, alma y espíritu de millones de mujeres de Colombia y el mundo. Damas que a través del dolor parecen haber trascendido su condición humana y transmutada en esos íconos femeninos; hieráticos y sensuales, con que el arte religioso nos ha representado a las mártires vírgenes cristianas. Ah, y me  atrevería a decir (con el perdón de María) que estas bellas dolientes retratan también el silencio y la soledad de la pintora, esos dos lugares comunes al hábitat natural de todos aquellos que han sido y serán los auténticos santos, los poetas y los artistas.

A un segundo grupo de mujeres la artista lo bautizó Damas de los dones. Y es inevitable con ello no remitirse a Los dones de las hadas (uno de los memorables poemas de Charles Baudelaire, de su Spleen de París); pues si en sus Damas del silencio la mujer trasciende su condición mortal a través del dolor, la soledad y el silencio, aquí lo logra a la inversa: presentando las dádivas que a lo largo de la historia ha entregado fraternal y amorosa al hombre y al mundo: Los dones de las hadas, las Damas de los dones.

Y por último, una terna, una suerte de triunvirato de Majas; misteriosas y sensuales como las Majas de Goya, pero que a diferencia de estas no sabríamos decir si posan vestidas o desnudas, ya que todas sus voluptuosidades están a la vez expuestas y ocultas bajo un collage de coloridos retazos de tela, cocidos sobre lienzos que podrían fungir de manteles, cortinas o sábanas…sábanas donde podríamos retozar, instalarnos (de hecho, esta sección de la obra es una instalación) junto con ellas entre 30 mullidos cojines que la “celestina” artista nos ha “fabricado”, adornándolos con diferentes estampados en acrílico, con motivos que van desde los humildes helechos hasta las enigmáticas soledades que engalanan las umbrías orillas de las quebradas jericoanas.

Qué grato es poder asistir y participar de esta sacra y pagana liturgia a la que invita y oficia la excelente sacerdotisa-artista antioqueña.

Medellín, 9-09-2018

León Gil

EXPOSICIÓN
06 OCT - 27 NOV

Pascual Ruiz - Espacios intemporales,
la 50 para los 50

Que un virtuoso de la cultura arribe a sus cincuenta años de producción continua, después de superar mil obstáculos y de tratar de posicionarse en un medio tan difícil como lo es el mundo de las artes, es toda una proeza digna de encomio y admiración, máxime si su obra es un fiel reflejo de una sociedad en permanente crisis y que, a la vez, plasma toda una vida de trabajo, disciplina, logros y sacrificios. Eso, justo es decirlo, sucede con el Maestro Pascual Ruiz Uribe quien desde el seis de octubre hace una muy importante exposición individual en el Museo MAJA de Jericó, denominada “Espacios intemporales para La 50 de los 50”.

Con esa muestra conmemorativa se trata de enseñar al público toda una época pictórica ‒que, sin desconocer periodos anteriores, pues más bien los incorpora y los profundiza‒ en la cual la producción del virtuoso se basa en desarrollos digitales para crear, con apoyo fotográfico, obras en las cuales reúne diferentes épocas valiéndose de personajes relevantes para generar un nuevo espacio, las que pinta totalmente con óleo sobre el lienzo, previo cuidado de mantener la sensación fotográfica previamente captada, a partir de lo que logra generar una nueva realidad: la representación del tiempo. Esa categoría que tanto preocupa al ser humano desde hace milenios y que coexiste con el espacio y, por supuesto, se entrelaza con la materia, aquí fusionada mediante formas y figuras llenas de color y que invitan al ser humano a recorrer otros senderos.

El amante de las artes interesado tiene, pues, una bella oportunidad para introducirse en este mundo lleno de seres reales donde el ingenio del maestro se posa para recrear los acontecimientos y esparcir sus muchas soledades y una que otra alegría. Máxime si el Maestro Ruiz Uribe, revestido de mucha humildad, sabe que el futuro no es para concebir grandes proyectos porque las dificultades del presente sumadas a la indiferencia de los dirigentes hacen que los sueños sean cortos; se trata, entonces, de crear en forma serena y sin grandes pretensiones, para dejar a un lado la posibilidad de plasmar obras de grandes formatos a las cuales ya les llegarán mejores momentos. Este banquete cultural está, pues, servido.

Fernando Velásquez Velásquez.

EXPOSICIÓN
06 OCT - 27 Nov

Luis Morales - Aquí y ahora

Aquí y ahora es la obra de Luis Morales concretada en: retratos, cuerpos y espacios. El primer impacto que causa es la transgresión del concepto de belleza, pues sus fuentes no son las tradicionales, pero el resultado es imposible de sustraerlo de la belleza que nombra. Morales se aparta de la autonomía que pregonó la fotografía moderna, del aura que supuestamente protege la obra de lo mediático y de la pureza que ya hoy es sinónimo de insípido, Con las mismas armas de la modernidad: figuración, cuerpo y espacio, se embarca en la deconstrucción de lo fotográfico, sin importarle los inquietantes riesgos que conlleva su elección.

Lo que llena la obra de asombro es la unión que logra entre belleza y reflexión. Ya es casi un lugar común que el arte contemporáneo puede ser o no bello, pero lo que sí tiene que ser siempre es reflexionante. La obra de Luis Morales se propone actuar con la comunión de estos dos parámetros, es decir no aceptar el divorcio entre la bello y el pensamiento. ¿Cómo pudo lograr esto? Es notorio que en la visión que las fotografías explicitan hay una mente desprejuiciada, una mirada sin ataduras y juicios preconcebidos, una intencionalidad limpia de tradiciones falsamente morales. Lo que las fotografías exhalan es un humanismo a toda prueba, armadas de una ética secular insobornable.

Donde la sanción social ve unos sujetos con su yo falso y hundidos en su propio naufragio, deshechos en su decadencia y asistidos por un espacio deteriorado y decadente, Luis Morales enfoca su lente trasparente y nos descubre la vida misma palpitando donde queríamos ver precariedad, solidez donde se creía ver el desmoronamiento y sustancia donde pensábamos en lo inconsistente. Su obra se instala en el lugar común con todos los riesgos de lo ordinario, pero conduciéndonos cuidadosamente al lugar excepcional, a lo maravilloso de lo extraordinario. Con estupor las fotografías nos van deshaciendo todas nuestras prevenciones, desanudando nuestros puritanismos atávicos.

La obra no arma un escenario para atacar la visión convencional, se empapa de las fotografías comunes y corrientes y no desea llevarla a territorios excepcionales, por el contrario permanece en ese territorio de lo escueto cotidiano y nos abruma con la elementariedad de la imagen. Esto solo puede ocurrir cuando una ética humanista decide encarar, a través del arte, la dignidad de lo humano con sus propias fuentes morales e intelectuales, lejos ya de la ayuda sobrenatural. La desnudez no es ahora la de los cuerpos sino del palpable espacio que la obra señala. Devela su inusitada belleza y vela su amenazante presencia. Lo inerte ha sido avivado por la tensión que abunda.

¿Cómo hace Luis Morales para desembarazarse de lo fantasmagórico que siempre convierta la ruina en anécdota? Para eso está ahí la pareja desnuda, casi imperceptible. Pero la desnudez tiene que ser dosificada, de ahí su tamaño, pues la potencia de un desnudo arruinaría la magnificencia del espacio. La desnudez es perfecta para que el espacio siga hablando. La ruina es permeada por lo humano, pero la desnudez de la pareja testimonia la irreversible inutilidad del espacio que, gracias a ella, se convierte en vacío opulento.

Ya se había mencionado que en estas fotografías el problema no es sólo de ojo, retiniano, sino también del cuerpo que se pasea hasta decretar la imagen adecuada. Pero la desnudez agrega otro ingrediente fundamental: el tacto. Por la acción táctil en potencia de la pareja, súbitamente todo resplandece cuando la pareja desnuda, remota y sin énfasis, hace presencia. El tacto sobre un cuerpo pasando revista al alma, es la única operación humana, que aún en su pequeña escala, resiste el embate de un espacio esplendoroso.

La existencia de la pareja en la imagen fotográfica es definitiva, pues sin ellos, la serie quedaría convertida en simple índice de lo real, en huella elemental. Con ellos, estamos presentes en la escena que nos incumbe. No estamos al margen de la historia. La fotografia, indiscreta por esencia, al incluir la pareja, nos involucra en su misterio, nos introduce en su silencio. Ellos no se pueden sustraer al espacio donde aquí y ahora existen, y el espacio tampoco es indiferente a su aurática belleza.

La fuerza de estas imágenes proviene de un agregado que ha sido añadido con plena intencionalidad. Las imágenes no sólo tienen profundidad de campo, sino que por toda la obra se erige la profundidad de tiempo. Además lo enunciado por Walter Benjamin, hace ya bastantes años, se evidencia en todas las imágenes: “Cualquiera podrá comprobar hasta qué punto una imagen, pero sobre todo una obra plástica, y en el más alto punto una arquitectura, se deja captar mejor en una fotografia que en la realidad.”

Luis Fernando Valencia

EXPOSICIÓN 

06 OCT - 27 NOV

Edward Patrick Duigenan - Dibujo

Ruralia es una colección de obras gráficas que aborda temas particulares al paisaje que demuestra la presencia indirecta del ser humano. Entre el 2014 y el 2016, me enfoqué en los bovinos- estos hermanos con cual compartimos 80% de información genética que pasan todo el día y parte de la noche en la tarea de consumir; actividad en la cual compartimos el 100%.

Desde el 2016 hasta ahora me concentré en la presencia de los invernaderos: largos extensiones de plástico instalado en el paisaje con el fin de proteger los cultivos cuyo impacto visual aporta a una nueva estética y sirviendo de modelo y motivo para esta obra.

Aparte de emplear una técnica tradicional también uso herramientas como el motortool, lijas, bisturís y cintas sobre superficies de papel, yeso y lienzo para dibujar, desdibujar y esgrafiar a la vez.

EXPOSICIÓN

06 OCT - 27 NOV

Comfenalco - Fiesta de huesos - Didáctica

EXPOSICIÓN

4 AGO

ARIZA, PINTOR DE LOS ANDES

Exposición itinerante

Colección de pintura de caballete del Museo Nacional de Colombia

Gonzalo Ariza

Bogotá, 3.2.1912- Bogotá, 11.6.1995

Acuarelista, grabador, fotógrafo y pintor de paisajes. Hijo del fotógrafo Aristides Ariza. Cursó estudios en la Escuela de Bellas Artes de Bogotá (1931-1935). En 1936 realizó ilustraciones para la revista Pan y ese mismo año viajó a Tokio, gracias a una beca del gobierno nacional. Estudió, entre 1936 y 1939, en la Koto Kogel Gakko y en el taller de Seison Maeda [1886 - ca.1960] y Tsugouharu Foujita [1886 - 1968]; estudió litografía, grabado en cobre, xilografía,  pintura y caligrafía japonesa.

A partir de este viaje descubrió su propio camino: abandonó la temática del indigenismo y se dedicó a observar la naturaleza y los paisajes colombianos. En 1938 expuso en la Sociedad Colombiana de Ingenieros. Allí presentó paisajes realizados con la técnica "Sumi-o" que tuvieron mucha acogida. Sólo Jorge Zalamea se mostró decepcionado: "Ariza regresó del Japón olvidado de sus modelos mejicanos y sus veleidades surrealistas, dueño de una acabada técnica, aguzadas hasta el extremo límite de sus facultades de observación y reproducción, pero... pintando en japonés".

De 1940 a 1942 trabajó como profesor de la Escuela de Bellas Artes de Bogotá. Después se dedicó por completo a la pintura. Sus primeros paisajes fueron de la sabana de Bogotá. Participó sucesivamente en el II y III Salón de Artistas Colombianos. En 1943 estuvo en el Salón de Dibujos y Grabados con varios dibujos y grabados, pero luego abandonó esta técnica para dedicarse totalmente a la pintura. También son de esta época sus acuarelas.

A partir de 1945 introdujo en sus paisajes el colorido de la tierra caliente; este cambio se advirtió en la exposición que se realizó en la Biblioteca Nacional y también en la obra Montaña de tierra templada, con la que ganó el primer premio de paisaje en el VII Salón de Artistas Colombianos (1947).

Ariza también trabajó en el campo de la cerámica e hizo murales mediante baldosas esmaltadas, como las del edificio de El Espectador, y el Hospital de la Hortúa. En 1955 aceptó un cargo diplomático como Secretario en la Embajada de Colombia en el Japón y permaneció en Tokio dos años.

En las exposiciones del Museo Nacional (1961) y de la Biblioteca Luis Ángel Arango (1962), expuso dípticos, trípticos y polípticos en paneles acoplados. Allí se destacaron los paisajes urbanos de Bogotá y las tonalidades azules de sus obras.

En 1979 participó en la exposición "Pintores y Grabadores de los años 30", en el Museo de Arte Moderno La Tertulia de Cali. En 1980 hizo una exposición individual en el Fondo Cultural Cafetero. En 1981 participó en la exposición "Imagen de Colombia en

Japón", que tuvo lugar en el Sun Shine City de Tokio donde figuraron obras de sus hijos. El Museo de Arte Moderno de Bogotá organizó en 1990 una exposición retrospectiva de su obra.

EXPOSICIÓN

4 AGO

“TÓTEMS A LAS SELVAS HERIDAS”

 

Testimonios de Río Cedro

JOSÉ FERNANDO ANGEL

Playas cubiertas con vestigios de selvas arrasadas

Viajeros por el mar desde los ríos Chocoanos

Testigos del conflicto ambiental de campos agitados

De lo que todos somos hoy vecinos.

Con la fuerza y la destreza de jóvenes locales

Se levantan para darles nueva vida

Con geometrías, tallas, aceites y texturas

Se revive su nobleza aun el paso de los años

Indagando lo que pasa agua arriba.

EXPOSICIÓN

4 AGO

HUELLA

2a Muestra internacional de Joyería Contemporánea

La huella es presencia pero también es ausencia. Es impronta, gesto remanente, indicio de un contacto que ya fue.

Estamos permanentemente interactuando con la realidad ordinaria, extrayendo sentido y transformándola en el mundo que habitamos. Entonces el mundo en que vivimos no es solo insumo creativo sino también huella de nuestra presencia, huella de nuestros cuerpos y de nuestras ideas reflejadas en el espejo de nuestra mente: las manos.

Las cosas son lo que vemos pero también lo que no vemos, que ya pasó por allí y le dio forma; el presente se materializa como la huella del pasado, la huella existe porque hay otra entidad que le da forma.

Con esta exposición se da continuidad a la primera edición de DE LA MANO muestra, realizada en 2015 en la Galería Naranjo y Velilla (Medellín) y en la Galería de Arte Portable Paola Pérez (Bogotá).

 

 Organiza: Grupo DE LA MAN

EXPOSICIÓN

4 AGO

MERMORIA

Retratos de Leonardo Tobón por Carlos Tobón
El ebanista, el fotógrafo, los útiles y la luz

Leonardo Tobón era ebanista, un oficio que tiene con la madera, con sus vetas, con su dureza o su fragilidad, con sus caprichos y virtudes, un vínculo que se aprende con paciencia, pulso e imaginación: los útiles. El ebanista comprende que la madera sugiere dónde trazar una curva, dónde hendir una talla, dónde precisar una medida, dónde aplicar el pegamento. Cuando la unión entre ebanista y útil se revela, el equilibrio entre proporción y forma aparece en las molduras, en los arabescos, en las uniones, en los detalles donde la madera expresa su esencia.

Carlos Tobón es fotógrafo, hijo de Leonardo, el noveno entre doce hermanos. El fotógrafo intuye la relación entre talento y materia, ebanista y madera; domina la voluptuosidad de la luz y con ella define, compone, crea forma y espacio, encuentra el equilibrio entre presencia y ausencia, luz y sombra; y con los útiles, vehículo de unión, aporta un ángulo inesperado: el tiempo, el paso del tiempo; de esa evidencia, surge la Memoria y en ella, ebanista y útiles, madera y objetos, recuerdos y vivencias, se cruzan en el claroscuro donde la penumbra insinúa y la luz modela.

El claroscuro es una técnica pictórica. Los artistas que la practican acentúan luces y sombras para resaltar o difuminar volúmenes y formas con el objeto de incitar la representación. Ugo da Capri, grabador italiano, fue el primero en utilizarlo en sus xilografías a comienzos del siglo XVI. En los años siguientes la técnica evolucionó entre los pintores flamencos e italianos y tuvo practicantes tan destacados como Peter Paul Rubens, Rembrandt van Rijn, Diego Velázquez o José de Ribera, quienes con mayor o menor intensidad conocieron y siguieron de cerca la obra del mayor pintor del claroscuro: Michelangelo Merisi da Caravaggio.

Durante un reciente viaje a Europa para fotografiar algunas obras del maestro Gregorio Cuartas en colecciones europeas, Carlos Tobón se cruzó en los Museos parisinos con los pintores del claroscuro y presintió en la expresión del tiempo, del espacio, de la luz y la sombra de sus obras, una visión cercana a la Memoria que los útiles de Leonardo, su padre ebanista, representaban para él.

Entre las sutilezas de la sombra que propone y la luz que define, entre claros y oscuros, en la representación de cada útil, Carlos construye el retrato de Leonardo: la piedra de amolar que devuelve a la luz el aceite utilizado para afinar su uso; la cera de abeja en bloque para hidratar el metal; los formones prestos para tallar una nueva forma; el cepillo cóncavo y convexo según la curvatura del modelo o la veta de la madera; la plomada, precisa, estilizada; los moldes con expresión de arte cubista; las brocas, inevitables y brillantes; las fresas, flores abiertas a la luz; los triscadores para torcer a uno y otro lado los filos dentados del serrucho; los compases exactos en la medida y en el arco; la hazuela con rastros de tiempo como segunda piel; los gramiles, marcadores de paralelas infinitas; el esmeril, las prensas, el mazo; todos, útiles que narran, a la manera del claroscuro, el retrato del ebanista.

Los útiles, representación del ebanista que les infundió vida, evocan la admiración, el respeto, el amor y los recuerdos que se cruzan en las esquinas de la Memoria. Frente a ellos se escucha la carpintería en acción, el murmullo del cepillo al acariciar la curva; el aroma penetrante de la cola o del tapón para curar heridas y teñir la madera; el aroma del aserrín que se acumula en los rincones. La Memoria estimula la unión entre el ebanista, el útil y la luz. Leonardo Tobón vive en la Memoria de Carlos Tobón, el retratista.

 

Saúl Álvarez Lara / 2018

EXPOSICIÓN

4 AGO

EXPOSICIÓN

11 AGO

EXPOSICIÓN

23 JUN - 29 JUL

IGNIS

EXPOSICIÓN

23 JUN

PROVINCIA, LUGAR DE PAZ

La oscuridad aguarda lenta, calma y tersa para transformarse en luz. La noche, con su magia interminable, da paso al día, para que luego el día, que nos cobija con su halo dorado, bondad del astro sol, llame con voz aterciopelada a su amiga: la luna, para que a su manera y con su susurro vele nuestro sueño para preparar una jornada más. Y así, pasan los días y las noches hasta la eternidad. 

Todo se va moviendo, termina para comenzar por una suerte divina: la Providencia.

Tati, como cariñosamente conocemos a María Patricia Córdoba, conoce muy bien el sentido de la Providencia, pues vive en su seno. Cuidado divino, provisión de Dios es el significado originario de este vocablo latín, que encierra en su amplio espectro la relación de nuestra fragilidad humana frente a la sabia naturaleza, al inmenso cosmos y su misterio indescifrable. Un concepto madurado por el tiempo y tras muchas capas de civilidad que no dejará de tener luz propia en medio de su interminable magia.

Providencia, lugar de paz, que es el nombre de esta exposición, recoge cinco series de obras que nos hablan

desde lo más profundo del ánima creativa de una mujer que sabe que orar para existir es lo mismo que crear para respirar. El diario de Isis, Humedales, Picnic, Los sueños de Uli y Providencia 6:15 a.m. son los nombres de cada una de las obras que están aquí y que necesariamente se conectan con un fuerte lazo que las convierte en bitácora y narración: el Tiempo. 

Así, Providencia, lugar de paz, es mucho más que un nombre para una muestra; es una declaración de sentidos sobre la relación del arte y la vida; un juego que recrea en el tiempo el amorío de la noche y el día. Arte y vida en Providencia son dos partes inalienables de la misma entelequia, tal como sucede con los amantes que se han jurado estar siempre y para siempre el uno al lado del otro, de frente mirándose cambiar, dos que son uno y que podrían, por qué no, llamarse Jose y Tati. 

Infinita gratitud, María Patricia, por dejarnos ver tu tiempo en tu adentro, por mostrarnos los colores de la mañana en Providencia y, en especial, las oraciones que tejen el mapa de tu vida.

Oscar Roldán Alzate

Director Extensión Cultural

Universidad de Antioquia

2018

EXPOSICIÓN

23 JUN

EL VUELO DEL ARTE

MI ABUELA VUELA

Activa, calmada, divertida, centrada, mirando el mundo y la realidad inmersa en él y contenida en ella misma. La realidad está perfectamente definida en ella, como en una obra suya: siempre mirando y mirándose; mirando afuera y sintiendo adentro, sintiendo afuera, pensando adentro. Lo que ha de ser en color, tal cual; lo que ha de ser en blanco y negro, así. Lo que es mejor no pintar no lo hace evidente, pero lo insinúa con sutileza.

Su flexibilidad mental y su capacidad de adaptación son sorprendentes. En ella todo tiene una razón, pero a la vida no le pide explicaciones: simplemente es, y su amor por la vida es infinito. Es una gran observadora. Ve lo que debe ver y lo otro lo deja pasar pues tiene claro que uno decide con qué se queda y qué no es con uno.

Como dibujándose su guión, ella, sabia como es, vive su presente, hablando o callando según lo sepa necesario; desesperando también, pues quien tiene la razón se vuelve desesperante. La verdad es casi siempre incómoda. Consciente de esto, si la razón lo amerita, insiste, insiste e insiste llevando a cabo su tarea. Metiendo a veces la pata pero acertando la mayoría (aunque tal vez lo equivocado sea un acierto más).

Tiene una capacidad infinita para sorprenderse y para disfrutar. Es una gozona ocupada en el bienestar tanto de ella como en general de los que la rodean y de la humanidad. Con las virtudes máximas del humor y la disposición a la risa. Su humor es íntimo, profundo, sincero y sabio; su inteligencia benévola e inocente, con una lenta rapidez para enfrentar las situaciones que resuelve riéndose –de ella y del que se atraviese– aguda y amablemente.

Inteligente para la vida, va cumpliendo con su papel de la mejor manera: siendo ella y creyendo en la gente que quiere. Va viviendo su verdad con la intención de hacer el bien y haciendo las cosas bien, actuando con una inmesurable sensibilidad que traspasa el cuerpo y el alma –que es amplia, nítida, profunda y transparente.

Ella es como un cuadro de ella misma: intemporal. El tiempo, que sin duda y afortunadamente ha pasado, no le ha hecho daño como a la mayoría. Su mirada se mantiene viva, su piel humectada y joven, la mente flexible y el cuerpo bailando, se disfruta la vida como estrenándola.

Intemporales su presencia y su actuar; esa impresionante capacidad de reinventarse siguiendo el impulso interno de su pasión y de su verdad. Empezó a pintar a una edad en la que la mayoría de la gente cree que el camino ya está marcado y que es inmutable. Ella no se sabe la vida, a ella la vida la sorprende. Así empezó a bailar también, hace tiempo, siguiendo lo que, hasta ahora, la hace sentir viva y feliz: el impulso sincero y profundo del tango, que ahora ocupa el espacio que antes ocupaba la pintura.

Silenciar el silencio que ha habido de su nombre en el arte todos estos años es importante, justo y necesario. Devolverle su obra tanto a ella como a quienes la conocen y presentarle su obra a quienes no la han disfrutado es tan emocionante como lo evidencia este libro, pues ver un conjunto de obras con un lenguaje tan original, propio y luminoso es un privilegio.

María José Mejía E.

EXPOSICIÓN

23 JUN

LAPSO DE TIEMPO

Del grafiti neoyorquino, del espacio perturbador que resumen millones de años y mezclas de culturas y tiempos. De la lámina de acero pintada, vuelta ya a pintar, vuelta a rayar, nacen mundos primitivos, que se ajustan y yuxtaponen en una inverosímil acción eterna como un castigo angustioso de hacer y deshacer creando nuevas realidades. Realidades mágicas, papeles, rasgos, insinuaciones de paisajes y soledades; mundos concretos con una carga espiritual que solo el artista puede darnos como nuevo alimento para los ojos, como nuevas metáforas visuales sacadas de lo íntimo, del ejercicio manual y espiritual que nos obliga a movernos en los términos en que solo la belleza es el objetivo, sólo la bondad de la vida y su trashumancia.

Alberto Sierra Maya

EXPOSICIÓN

23 JUN - 14 JUL

SAQUITOS CON ENCANTO

Saúl Álvarez Lara

Desde cuando estaban en segundo de primaria en el Colegio de La Enseñanza de Medellín este grupo de amigas cosen juntas. Cuando se graduaron de bachilleres siguieron en contacto aunque por los avatares de la vida tuvieron épocas en que las reuniones del grupo se hacían según las ocupaciones de cada una. Hasta que llegó el momento de hacer las reuniones una vez al mes, la amistad que venía desde el Colegio era más fuerte que el día a día. Cuando tuvieron el tiempo porque se jubilaron o la vida se los permitió se reunieron cada semana, los martes por la tarde. Uno de esos martes, hace alrededor de siete años, decidieron emprender una obra social: una de las integrantes del grupo, pediatra, que trabajaba en el Hospital General de Medellín en el área de neonatos contó un martes en la reunión a cerca de las necesidades apremiantes por las que pasaban las madres pobres con sus recién nacidos. Fue entonces cuando decidieron tejer saquitos para donarles. Cada dos o tres meses veinte o treinta de aquellos saquitos, pequeñitos porque eran para prematuros, llegaban al Hospital. Con el tiempo las donaciones se ampliaron a otras instituciones en municipios del Departamento o en barrios del Área Metropolitana. Ha sucedido también que ellas mismas o personas cercanas al grupo compran saquitos para regalar a sus  amigos o familiares. El dinero de esas colaboraciones lo utilizan para comprar lanas y hacer más saquitos y cuando las lanas se acaban y hace falta el dinero, recogen entre todas para comprar más hilos y lanas.

Los saquitos tienen la virtud del encanto. Encanto visible por el cariño y el compromiso con que han sido creados; encanto por el talento para elegir las puntadas: malla o croché; encanto por los colores y las texturas del hilo o la lana; encanto por el diseño y la originalidad; encanto porque cada saquito llega al bebé que lo necesita.

Ningún saquito lleva el nombre de su autora porque cada uno está hecho con la voluntad y el compromiso de las integrantes del grupo: Ángela María Isaza, María Cristina Fernández, Margarita Rosa Serna, Marta Elena Mejía, María Victoria Maya, Gloria Lucía Álvarez, Olga Aramburo, Patricia Aristizábal y Luz Elena Castrillón hacen parte del grupo de creadoras de saquitos. María Teresa Ceballos, Clara Ceballos, Martha María Arango, Silvia Trujillo y Luz Gloria Giraldo hacen parte del grupo y aunque no cosen hacen tanta fuerza como las que cosen para que los saquitos lleguen a donde deben llegar.

El Museo Maja presenta esta obra como ejemplo de lo que podemos hacer por quienes lo necesitan.

Saúl Álvarez Lara

EXPOSICIÓN

7 ABR –  30 MAY

HILOS ATÁVICOS

Mónica Ramírez

Esta exposición de una artista de las cualidades humanas y creativas de Mónica Ramírez no puede dejar intacto a cualquier espectador que tenga la oportunidad de colocarse frente a ella; es a la vez una invitación y una provocación: pasar de la mirada a la visión, y adquirir la comprensión de la forma como esta sociedad y cultura nos nubla la posibilidad real de ver, opacando el entendimiento y el corazón, aletargando nuestra libertad y el vuelo extraordinario del espíritu.

El nombre que Mónica ha dado a su exposición en cierta manera la define: los hilos que forman el tejido de la vida, la red multidimensional en que existimos, referido aquí a lo ancestral, lo originario, lo heredado de un linaje de significados, afectos y desamores, de temores y vacíos, pero igualmente de esperanzas y mundos posibles.

Tal vez lo  más importante es el despertar de ese compromiso a través de esta forma de arte, que nos permite ver un mundo extraordinario de cuyo tejido de vida hacemos parte, el ansia de poder vivirlo en plenitud, entenderlo y disfrutarlo, recuperando, desde nuestra Ley de Origen, la forma armónica y posible de relacionarnos y el ansia desmedida de libertad que ello trae consigo, cuyo impedimento es, tal vez, el mayor atentado que una falsa visión del mundo ha producido en todos nosotros, ancestros e hijos.

La secuencia escultórica mostrando la mirada de ojos abiertos al paisaje natural y humanizado, abre la puerta a los rostros fragmentados, cuyas franjas de colores claro oscuros retoman la magia de las culturas primigenias y forman ese cordón umbilical con el origen, tejido de vida reincorporado a nuestro tiempo por algunas de las mentes más lúcidas de nuestro tiempo: la matriz de Max Planck y el universo participante de Wheeler, el orden implicado de David Bohn, el cerebro holográfico de Pribram, la matriz divina de Greg Braden, el tejido de vida de todos los pueblos originarios de Abya Yala, hoy conocida como América. Conectarnos con el origen es entender el destino y, sobre todo, la forma de estar en el mundo para llegar a ser verdaderos seres humanos, en una sociedad y cultura que perdió su rumbo, equivocó las formas equilibradas de relacionamiento, se llenó de temor e ira y comenzó a controlar, dominar, reducir, esclavizar, poseer sin medida, hasta someterse a la sin magia de un estar acumulativo, consumista, sin entender las sabias palabras del jefe indígena Seattle, quien en 1854  le advirtió a los legisladores de Washington: "El hombre no tejió la red de la vida, él es simplemente una de sus hebras. Cualquier cosa que él le haga a la red, se la está haciendo a sí mismo."

Por ello estas maravillosas obras de Mónica cumplen un papel fundamental: desde el arte y el corazón, antes que la limitada razón (dios de nuestro mundo), nos invitan a tomar conciencia de ese proceso de pasar del mirar al ver, de la superficie a la profundidad, de nuestro interior atemorizado, dominado y estremecido a la plenitud y la libertad. Son los rostros que abren sus ojos al asombro de cada momento de vida, o los cierran para admirar ese paisaje interior que entonces fluye, dominando la aterradora oscuridad del vacío; los coloras y geometrías, las palabras y signos que ornamentan los rostros y muestran los detalles que casi nunca percibimos, por ese consumo nuestro de miradas y tiempos que son aparentemente oro y no son nada, simple deambular fantasmal por la maravilla de un mundo vedado a las prisas y las negaciones; las cabezas partidas, cuya razón niega y separa al corazón, pero permite a quien permanece unido la mirada que los reúne en el espejo del sentido; las manos que hacen el lenguaje de la forma y los símbolos, movimiento que crea y articula, los paisajes de fondo que hacen la geografía sagrada de los orígenes. Todo ello aparece en esta exposición, en este camino del corazón, del arte vivo.

La invitación aquí es aprovechar esta senda iniciática para pasar del mirar al ver, reconstruir ese cordón umbilical con el origen, los ancestros, la existencia, nuestro estar en el mundo, detenernos en el sin tiempo del espíritu y no pasar inadvertidos; degustar estas gotas de asombro y belleza, para tomar conciencia y provocarnos la vida.

EXPOSICIÓN

7 ABR –  30 MAY

FRAGMENTOS DE LA MEMORIA

Germán Benjumea Zapata.  

En  la actualidad,  los artistas se  desenvuelven en variados  escenarios que tienen relación   directa con su quehacer plástico.   Esto ayuda para su designación de artista   creador. Hoy no se concibe a un artista nombrado   genio, ya que los procesos de indagación y desarrollo de  cada una de los proyectos se formalizan a la luz de una investigación  seria y profunda donde intervienen elementos como: la formación universitaria,   los procesos combinados, el trabajo en colaboración, etc. Es un profesional que   a partir de entornos, actividades o escenarios inherentes al acontecer circundante formaliza  su proyecto. Es el caso del Maestro en Artes Visuales Germán Benjumea Zapata, quien nos presenta   su exposición FRAGMENTOS DE LA MEMORIA.

La   muestra   de Germán   es el resultado      de un proceso de indagación,   que se originó desde el aprendizaje   individual, mejorado con la formación académica  profesional y hoy presentado como agente constructor de  conocimiento dentro de las disciplinas que tienen que ver  con las artes.

Éste  ejercicio    abordado desde  una visión simple  en el tema, pero con  una buena factura en el  desarrollo de las formas, el  color realzado con el dibujo, una  paleta que nos lleva a unos momentos  de ensoñación y los elementos bien dispuestos  dan cuenta de una pintura de carácter representativo,  que no tiene otro fin que mostrarnos unos espacios vividos  y contemplados por su autor, una manera de encontrarse con su  entorno y las relaciones que derivan de él.

Al   artista   no le interesa   los lenguajes pomposos   de la construcción pictórica  contemporánea del arte, solo      le importan las representaciones simples   e identificables por el espectador, una pintura   no incluida desde las acepciones contemporáneas del   arte pero que si tiene importancia desde los conceptos  iniciales artísticos, hoy revaluados por muchos y más importante  aún desde el del mercado de las artes. Acerquémonos entonces, a la  mirada de un profesional de las artes y contemplemos su pintura, sin  indumentarias ostentosas.

 

DEL CAOS A LA CREACIÓN

Gonzalo Moreno.
Esta es la historia

Del universo y el hombre, desde lo más sublime,
Él se manifiesta y cambios erráticos
E impredecibles pueden suceder:

“El mazo de Caín rompe el cráneo del hermano”,

-nada queda-
Solo un sinsabor inexplicable
Que congela los huesos.
Una gota, otra y otra más…
Firmamentos se constelan,
Otrora vacío y muerte.
Peces como lunas en mares y cielo;
Habitan el alma enferma,
Del hombre aniquilado
Por la soberbia.

ESPECTADORES “Serie 2”

Luz Marina Garcés Sierra

Los personajes de la obra de Luz Marina Garcés están de espaldas a nosotros, que somos los destinatarios de la obra, y observan lo que tienen frente a ellos. Si miramos con atención, no sucede nada, no existe ningún acontecimiento especial. Pero eso es precisamente un aspecto conceptual destacado de su pintura: el mundo en sí mismo es un espectáculo. Si nuestra vida transcurre con más intensidad en lo ordinario, en lo cotidiano, entonces no es en lo extraordinario que encontramos los momentos más vigorosos, sino en el ocurrir llano del mundo, que ahora la presente obra lo convierte en acaecimiento.

Si en la pintura el espectador representa un papel fundamental, en las fotografías que acompañan la exposición la conciencia del papel del receptor se acrecienta aún más. Unos nuevos espectadores ya no contemplan el mundo, contemplan el cuadro que en las fotografías crean un juego triple: mundo, espectadores y, de nuevo, más espectadores. O sea que los primeros espectadores observan el mundo, y los de las fotografías, ya lo que hacen es mirar el arte, examinar la pintura. Es indudable que el papel del espectador que aquí se resalta, tiene un momento crucial en la estética contemporánea; es decir, estamos hablando de una estética de la comunicación. Con la importancia del espectador en la contemporaneidad, aproximadamente desde finales de los sesenta, estamos hablando de una estética de la recepción. De ahí la importancia que una obra como esta nos plantee en forma concreta la necesaria notoriedad del contemplador actual.

La obra de arte tiene un valor en sí, lo que se considera su estructura, pero nosotros como espectadores, y de acuerdo a nuestro recorrido vivencial e intelectual, hacemos una lectura específica para nosotros: nos la apropiamos. El esqueleto de la estructura lo hacemos carne en nuestra conciencia. No tiene, pues, la obra una significación unívoca, pero tampoco podemos hacer de ella lo que impunemente deseamos, pues caeríamos en la arbitrariedad. Pero para la obra de Luz Marina Garcés el mundo no existe sin quien lo admira, y el espectador que a su vez, y desde la fotografía, mira a los otros receptores. Si ya la estructura de la obra no es independiente de su fruidor, sino que lo incluye, encontramos ahí el grado de complejidad que la obra exhibe.

En todas las obras encontramos una serie de espectadores que se congregan para la observación del mundo. La diversidad de usuarios de la contemplación queda aún más amplia cuando encontramos variedad de género, edad y clase. Llegamos así al “acorde polifónico de todos los estratos” no sólo en el sentido que la obra tiene para develarnos sino en la heterogeneidad de los perceptores. En la obra, los espectadores están sobre una misma línea de observación y dirección, pero es claro que todos conservan su propio ser, y aún siendo niños o adultos, conservan sus propias experiencias.

SALA TALLERES DE ENVIGADO

EXPOSICIÓN
3 FEB – 1 ABR

EXPOSICIONES
FEB – MAR

EXPOSICIÓN
3 FEB – 1 ABR

EXPOSICIÓN
3 FEB – 31 FEB

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