MEMORIAS DEL TERRITORIO

Mario Vélez

La Memoria por naturaleza busca en su esencia capturar instantes en  la piel, el cuerpo, la herencia. No somos de azúcar es un proyecto que plantea entender y adentrarse como parte de una masa colectiva girando en espiral, debajo de la superficie casi invisible a través del tejido social y en la búsqueda fundamental de asociar los problemas de la contemporaneidad y la fuerza activa sobre ella.

Me refiero a las historias que nos contamos sobre lo que significa ser humano, capturando instantes de nuestra vida y la relación Hombre – Cuerpo – y su territorio socio Político.

La relación del dibujo y lo humano se desarrolla a través de intervenciones mínimas que modifiquen la morfología original de la materia como cuerpo, y  regresando a los materiales con mensajes sencillos  que evalúen su resistencia a la escala y la distancia de un mundo condicionado por el comportamiento humano.

A su vez mediar en procesos sociales para dejar un registro del tiempo vivido como marca detallada de aquellos instantes por los cuales hemos de reflexionar hacia nosotros mismos y lo que nos rodea. revelar el pasado ya revelador.

NUESTRA TIERRA AJENA

Gabriel Mesa Nicholls

Érase una vez…, es la manera como comienzan las historias que recordamos nos contaron o leyeron. Todo cuanto existe sobre la tierra está en constante movimiento; nada y todo es para siempre, eso solo depende de nosotros.

La vida, en un eterno retorno, se apaga para volver. Las aguas corren río abajo hasta llegar al mar; luego, esas mismas aguas, suben como nubes, se mueven en el cielo, en una danza que deja ver figuras, se reúnen con otras, provocan tormentas, caen bruscas, unas veces como bolas de hielo que pueden hacernos daño; otras tantas, levemente, bajan cargadas por el viento para mojarnos el rostro y recordarnos que somo seres de agua, seres vivos que esperamos cambiar, morir para luego vivir de nuevo de otra forma.

Gabriel Mesa Nicholls, el autor de estas obras, se reconoce en el cambio, sabe de sus bondades y juega con él. Como lo hacen algunos animales que mudan de piel, los seres que aman el arte, que hacen arte con sus manos, son mutables por naturaleza, conocen sus límites y trabajan desde la frustración que los lleva a crear y concretar los sueños en forma de pinturas, dibujos, o formas plásticas que los demás vemos y nos antoja la vida de otras formas, de otros mundos. Algunas veces los sueños son pesadillas, y hemos sido testigos que el tiempo los va tornando en realidad.

Con formación profesional en medicina, que lo ha llevado a ser una autoridad en el campo de la salud en Colombia, Gabriel cambia el estetoscopio por los pinceles con una agilidad pasmosa, no hay dia que no pinte, dibuje o juegue con los materiales, buscando traducir sus visiones. Como médico y gestor del ámbito de la salud tiene la ventaja del ojo y el sentir del arte que ha cultivado desde niño. Y desde el arte sabe que la sociedad está enferma, el mundo se esta llenando de escombros y escoria, y con sus pinturas nos hace una invitacion franca y directa a cambiar, pues queda claro que si no hacemos algo ya mismo, estamos en peligro de perderlo todo, y de un solo golpe hacer desaparecer para siempre la vida.

Esta exposición de pinturas y objetos tiene un nombre que juega con las palabras para recrear la idea de que somos uno con la naturaleza, que no somos sus dueños, y que nunca supimos leer las escrituras cuando, en el libro del Génesis Dios dijo: “Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los animales que se mueven sobre la tierra.”

Nuestra tierra ajena más que un título, para una exposición de arte, es una declaración de sentido de un hombre, artistas y médico, que se cuestiona todos los días su relación con los otros, donde los colores de sus obras hacen ver el drama de una tierra que se calienta paulatinamente, que se intoxica con el vertimiento de químicos, que es auscultada con aparatos que la lastiman; una tierra que se rehusa a ser violentada una vez más, una tierra que es nuestra casa, nuestro hogar, un lugar donde los otros son otros realmente: los animales y las especies que, lamentablemente, dependen hoy de nosotros, tienen su destino en nuestras manos tanto como el nuestro. Pues si desaparecen las abejas, que se suelen ir sin despedirse, seria la ultima vez que podríamos decir: Érase una vez

Oscar Roldán-Alzate.

Curador.

LOS COLORES DE MI TIERRA

Gustavo Múnera Ruíz

“Sentido simbólico en la naturaleza, contenido profundo.

Universo basado en el color, la luz pura, verdores, ocres, sienas, sepias, fragmentación de nuevas formas, texturas y veladuras.

Relaciones basadas abstracto-color, personajes silenciosos y escritura personal”.

Gustavo Múnera Ruíz nació en  Maceo, Antioquia, en 1943, cursó sus estudios básicos en Medellín. Posteriormente ingresó a Publicidad y Artes Plásticas en  la Universidad de Antioquia. En 1981 viajó a España y allí realizó estudios de técnicas pictóricas en el "Taller Infantas" de Madrid y  paralelamente  realizó varias exposiciones donde obtuvo algunos premios y menciones.

Premios y menciones.

  1. Segundo Puesto en la Primera Bienal Departamental de Arte/Obra Homenaje a Bolívar.  El Peñol, Antioquia.
  2. Salón de Arte Joven: Premio Delima y Cía. Obra: Contraluz.  Medellín-Colombia.

1983 Salón de Arte Joven: Premio Secretaría de Educación, Cultura y Recreación. Obra: Palco. Medellín-Colombia.

Arte Urbano.

  1. Escultura monumental en el malecón.  Guatapé, Antioquia.
  2. Mural en la iglesia San Pedro Claver. Maceo, Antioquia.
  3. Murales (dos) 4 x 2 metros. Poblado Club Ejecutivos, Envigado. Colombia.

1987 Escultura “Lutecia”. 3.00 x 1.25 metros, Conjunto Residencial Lutecia. El Poblado, Medellín–Colombia.

Exposiciones Individuales: Entre 1989 y 2017 ha realizado 68 exposiciones a nivel nacional e internacional.

Exposiciones Colectivas: Entre 1967 y 2017 Ha participado en  75 exposiciones a nivel nacional e internacional.

Curador: RAFAEL ALVAREZ

“… DEBERÍAMOS HABLAR MENOS Y DIBUJAR MÁS…”

Humberto Pérez

Humberto Pérez Tobón nació en Rionegro y vivió su juventud en la Medellín de los años treinta y cuarenta, cuando aun la quebrada Santa Helena corría al aire libre por el centro de la avenida La Playa y los medellinenses paseaban por sus riberas arborizadas o iban a escuchar con reverencia a Beniamino Gigli, el tenor italiano, en grabaciones de la RCA, alrededor de un gramófono de manivela cerca de la Plazuela de San Ignacio. De su afición por la teatralidad de la ópera resulta la inclinación a la puesta en escena de sus obras posteriores.

A partir de aquellos años, Humberto Pérez dibuja, pinta, raspa lo pintado y vuelve a dibujar y a pintar, hasta lograr texturas próximas al movimiento con personajes que, como actores de teatro o de ópera, esperan los tres llamados para dar inicio a la escena. Cada dibujo es el comienzo o el desenlace de una narración. En este mundo donde imágenes, sonidos y movimientos se cruzan, se sobreponen, se suplantan, se recrean, la obra de Humberto Pérez es la escena donde nada está quieto; donde se escucha el correr del agua, el murmullo de las voces, lo mismo que el roce interminable de las máquinas.

Todos los días, durante sesenta años o más, Humberto Pérez dibuja desde el amanecer hasta la hora en que frente al televisor aprovecha para dibujar, en alguna de las libretas que siempre tiene a mano, mientras pasa una película que quizá no ve. De ese hacer constante resultó una manera de ver y de narrar. Dibujar y conversar son sinónimos en la obra de Humberto Pérez. Desde muy joven lleva en su equipaje la necesidad de mirarlo todo, de dibujarlo todo. Aun hoy, entre los cartapacios de dibujos realizados a lo largo de los años es posible encontrar bocetos en papel amarillo por el paso del tiempo, con algunos de sus primeros dibujos. Dibujar ha sido la constante y tal vez por eso, porque no ha dejado de hacerlo un solo día, solo unos pocos de los dibujos elaborados hasta el más mínimo detalle o con trazos rápidos que sugieren figuras, situaciones, grupos o máquinas, tienen firma o fecha. Quizá porque dibujar fue siempre tan natural como conversar.

Dibujar, para él, es como hablar para la mayoría. Así como hay quienes murmuran, hablan rápido o repiten, Humberto Pérez dibuja a lápiz, al carboncillo, a la pluma, con colores o tinta o por capas que luego elabora como construyendo frases que acercan la textura a la palabra. Y como aquellos que se repiten al hablar, Humberto Pérez se repite al dibujar, es posible decir que dibuja siempre lo mismo, que tiene una fijación por la anatomía y la figura humana; que dedicó horas a copiar de libros de anatomía, las proporciones, los huesos, los músculos, la cabeza, el torso, los miembros, las manos y los pies, incluso los dedos y las uñas.

Dibujar es mantener una relación constante con los personajes. Es conversar con ellos. Sin embargo, dibujar no solo requiere de la constancia y el talento presentes en cada hoja de la multitud que guarda en su estudio; requiere de una imaginación a prueba de las técnicas y las situaciones; no hay un dibujo que no lleve, como en una conversación de amigos, a una historia, a una situación venida de su ficcionario infinito. Quizá por esto la frase del comienzo no tiene aplicación: “…deberíamos hablar menos y dibujar más…” y no tiene aplicación porque sus trazos, texturas y colores son palabras de una conversación permanente…

© Saúl Álvarez Lara / 2018

Curador

 

LIGNUM

Madera viva
Jorge Humberto Sierra Carmona

Somos materia y espíritu. Y soñamos… y los sueños se hacen concretos con los materiales y un material es simplemente la materia puesta en uso.

El creador de los cristianos usó un material (el barro) para hacer al hombre. Pero, según el Popol Vuh, aunque el primer hombre fue hecho de lodo, no podía hablar, ni caminar, ni tampoco sostenerse en pie, por tal motivo los dioses decidieron destruirlo y se reunieron para dar vida a un nuevo hombre, esta vez hecho de madera, superior al anterior. De modo que el poder demiúrgico de convertir la madera en hombres ha seguido a través de los siglos y se recuerda a Geppetto y su Pinocho y a los santos de Semana Santa hechos en madera por los Carvajal, para no abundar en ejemplos.  Es esa la tradición que heredó Jorge y que hoy nos trae en forma de figuras, juguetes, muebles y adminículos. Aquí está un noble material como la madera concretando sueños.

Aquí están expresiones, que todos podremos apreciar, hechas con dedicación y creatividad porque la madera (como el zapán o el nazareno) está acompañada por otros materiales igualmente nobles y el demiurgo ha sido acompañado por artesanos (en el torno) y la artista de la pintura. Sólo así –como en la mencionada reunión de los dioses –  se logra mejorar los materiales dándoles expresión y vida. Esa maestría es la que se invita a apreciar y a identificarse con ella en esta exposición.

Asdrúbal Valencia

2018.

Exposiciones Anteriores

El Radio de la Epoca

 

Arqueología

Antonio Samudio

Pesebre

Casa José Tomas Uribe

Plotters

All Rights Reserved