5-Oct-19 / 7 P.M
Los espíritus de la fotografía.
Horacio Marino Rodríguez.

Los espíritus de las de las fotografías

Horacio Marino Rodríguez Márquez nació en Medellín en 1866. Fue un sujeto moderno, un hombre que amaba cultivarse a sí mismo. Sin títulos universitarios, logró ser un destacado profesional en distintos campos gracias a su férrea disciplina de estudio autodidacta. Siendo adolescente aprendió al lado de su padre el oficio de tallar el mármol, luego se aficionó por el dibujo, la fotografía y el grabado, logrando fundar revistas y publicar artículos y textos sobre arte y fotografía. Poco a poco se fue convirtiendo en constructor, arquitecto e ingeniero, mientras que ofrecía clases en diferentes instituciones como en la Escuela de Artes y Maquinaria (antigua Escuela de Artes y Oficios) y la prestigiosa Escuela de Minas. Horacio Marino fue entonces artesano, fotógrafo, artista, escritor, intelectual, maestro y un profesional en el diseño y elaboración de edificaciones. Murió entre el 30 de marzo y el 1 de abril de 1931.

De su obra fotográfica, exponemos los negativos en bruto, como una muestra de su creación artística, de su pericia y de su saber, de su capacidad para ensamblar cuerpos y miradas, y de su gusto por una mezcla euroamericana de muebles y objetos en la escena donde se crean los espíritus de las fotografías, de aquellas imágenes que permiten denominarlo: un fotógrafo de la Belle - Époque.

Hoy podemos adjudicar a Horacio M. Rodríguez, fundador de Fotografía Rodríguez, alrededor de 12.000 fotos de las 200.000 que tiene el archivo que custodia la Biblioteca Pública Piloto de Medellín. La fotografía analógica nos ofrece dos realidades visuales: la de los negativos, con objetos y seres que dan la sensación de inmaterialidad, de una especie de abstracción ante la pesadez de la materia; y la realidad de los positivos, en la cual sentimos la certeza de los volúmenes y las cosas del mundo. Los negativos parecieran pertenecer a un género narrativo de ficción e inverosimilitud. Los positivos pretenden ofrecer a la mirada la certeza del documental, del “rastro cierto y verdadero”, del “testimonio original”. 

 

Investigación, textos y curaduría Juan Camilo Escobar Villegas, Profesor Titular de la Universidad EAFIT.

 

 

5-Oct-19 / 7 P.M
Una explosión de color.
Juan Gzz Uribe

Explosión de Color

Juan Gzz Uribe es un artista visual independiente. Su obra explora la individualidad del ser humano desde una temática figurativa. “Una de las estrategias conceptuales que quiero transmitir, es la representación de las emociones desde la perspectiva de la atmósfera cotidiana del ser humano, su introspección, o su intimidad. En mi trabajo uso una paleta intuitiva de colores, con la que intento romper algunas convenciones de la pintura figurativa tradicional. No hay un discurso premeditado detrás de cada obra, es la actitud no verbal de los personajes, la que incita la conversación con el público... e intento que sea éste quien adivine el diálogo a través de su experiencia individual con ella”. 

“Juan Uribe, Medellín 1968; pintor formado en Barcelona (España), Londres (Inglaterra), y Nueva York, que expone individual y colectivamente desde 2006. Retratista formidable, que desnuda el alma de sus personajes en cada brochazo con manchas coloridas y desafiantes”. 

Marta Villafañe Directora del Museo Juan del Corral Santafé de Antioquia, 2019 Juan Uribe 

 

 

5-Oct-19 / 7 P.M
SOLAR
Jorge Gómez.

Solar, los árboles que mueren con flores. Tributo a Van Gogh Jorge Gómez

¿Qué sucede después de la muerte? Esta pregunta se la han hecho los seres humanos de todas las culturas y tiempos. Las religiones han aportado sus respuestas. Para casi todas hay un más allá en el que morir es un tránsito de la esencia del ser hacia otro tipo de estado. Los relatos religiosos nos han dado solaz y han servido para calmar la angustia y el sinsentido que generan la posibilidad de ser, simplemente, algo que sucede entre dos nadas; de que nuestra existencia puede llegar a un cese total. ¿Y cuál es el origen de la vida? En el siglo XIII muchos europeos creían que los gansos se originaban en ciertos abetos que habían tenido contacto con el agua del mar. Viajeros que venían de Oriente contaban que ciertos árboles tenían frutos, parecidos a melones, que contenía carneros completamente formados. Y en el siglo XVI el médico Paracelso describió la generación espontánea de ratones, ranas, anguilas, y tortugas, a partir de agua, aire, paja, madera en descomposición y otros materiales. 

A la luz del pensamiento racional y científico moderno, esas maneras de entender los procesos vitales resultó obsoleta y absurda. Sin embargo, fueron los propios padres de la química y la física modernas quienes enunciaron el principio de que “la materia no se crea ni se destruye, solo se transforma”. Es, sin duda, una manera más sofisticada de entender los procesos concernientes a la vida. Pero la idea de la “transformación” permite articular y conectar formas de conocer que, en principio, son irreconciliables. 

En la serie “Solar” de Jorge Gómez (realizada entre el 2015 y el 2019), el artista parte de la observación de su entorno inmediato. En ese terreno que tiene afuera de su estudio, identifica un proceso profundamente conmovedor: árboles enormes que se están muriendo, pero que florecen en el último momento. Un último estallido de vida y color que acontece antes de la muerte definitiva. El afán mismo y misterioso de la vida por mantenerse. 

Es ese fenómeno –sobrecogedor, poético, bello y existencial al mismo tiempo– el que le sirve de punto de partida a Gómez para esta serie. Las pinturas, como el hecho mismo de ese florecimiento premortem tan particular, son potentes: están cargadas de sentido, son fuertes y expresivas. En su materia pictórica conviven formalmente toda una serie de recursos plásticos que son una metáfora de los procesos vitales: luces y sombras; ocres y azules; verdes y rojos; claros y oscuros; líneas y puntos; rayas y golpes; materia y vacío; ausencia y presencia; formas y horizonte. ¿Acaso no son palabras que sirven para describir la vida de alguien? Es esta reflexión, brillante y profunda como las flores en las pinturas, la que nos saca distintos después del diálogo que propone Gómez con “Solar”. 

Conrado Uribe 

5-Oct-19 / 7 P.M
Lo humano y la naturaleza, entre lo figurativo y el expresionismo
 -Una retrospectiva-
Rodrigo Loaiza.

“Lo humano y la naturalerza, entre lo figurativo y el expresionismo” Una retrospectiva

Por su inquebrantable decisión de pintar, Rodrigo Loaiza no necesita de alabanzas o estímulos vanos. 

Quizá, sin advertirlo, sus obras ofrecen una ligera afinidad en el empleo de la línea y de la forma, con obras de Orozco y de Picasso, aunque éstos y otros artistas admirados por él, están tan alejados de su propia creación. 

La suya es una pintura simplificada hasta el extremo y en su proceso sacrifica la anatomía, las proporciones internas, exagerando las partes con extraña elegancia. Loaiza es un artista figurativo que se siente impulsado a dejar constancia de los fenómenos sociales que lo rodean: sus Maternidades, sus campesinos, los trabajadores y obreros que cargan con sus angustias e impotencias, los representa con discreción, sin violencias visuales, bien sea en la técnica de la acuarela o del óleo. 

En su pintura se advierte, además, un sentimiento plástico escultórico, que lo fuerza a conformar soluciones como si modelara en arcilla o esculpiera la piedra o el mármol. 

Jorge Cárdenas 

5-Oct-19 / 7 P.M
La gran Colombia
Sandra Mack Valencia y Patricia Iranzo.

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