Beatriz López. "Vacas Sagradas"
 Técnica mixta.
Junio - Julio.

Vacas Sagradas
Beatriz López

 

Cerámicas y pinturas de Beatriz López.

Cuando dos palabras que no tienen por qué unirse se encuentran por primera vez en una frase y a partir de ese encuentro proponen una idea o crean un significado aparece la poesía. Sucede lo mismo cuando una obra de arte y un objeto se unen en un instante inesperado, entonces aparece la invención, la fábula que propicia la creación. Esa unión inesperada es fuente de historias, sobre todo cuando las partes del cruce son un mamífero vacuno, pacífico, silencioso y sosegado que rumia sin cesar; y el otro, algunas de las grandes obras de los maestros del arte. ¿Qué puede suceder cuando el vacuno sosegado se cruza con “Los amantes”, la pintura de René Magritte; o cuando el cruce es con “La danza” de Henri Matisse; o cuando “La noche estrellada” de Vincent van Gogh, se encuentra reproducida en el lomo de un mamífero vacuno que, además, asume los colores dominantes de la obra en lugar de su piel original, ¿qué sucede? Sucede todo lo imaginable. La vaca, porque es de ella de quien se trata desde el inicio de este párrafo, sale de su contexto rumiante, pensativo y sosegado para convertirse en única. Cada una de las veinticuatro vacas que Beatriz López presenta, es única, como la obra de arte que lleva en su lomo; y en su “unicidad” es sagrada. Entonces es fácil comprender por qué para Beatriz López quien, con aplicación d e maestra del arte, de pintora consumada, copió en el lomo de cada vacala obra de un maestro de la Historia del Arte, sus vacas dejan de parecer mamíferos rumiantes y sosegados para convertirse en “Vacas Sagradas”. Únicas.

Saúl Álvarez Lara.

Luis Loaiza
Colores Urbanos
Pinturas.
Junio - Julio.

Colores Urbanos
Luis Loaiza

 

Loaiza pinta lo que según sus palabras ve desde las lomas que rodean la ciudad. Una ciudad que puede ser Medellín, es Medellín, o quizá es aquella que deambula por su imaginario y le permite transitar por calles de colores con fachadas que cambian según la esquina, la terraza, la ventana o la hora. A pesar de que la luz tiene incidencia en los colores que nos rodean, en los ladrillos, las flores, las plantas; en los tonos arbitrarios de las puertas o fachadas, incluso en el estado de ánimo de las gentes, la pintura de Luis Loaiza obliga a transitar por una ciudad distinta, donde la vida corre a la par con los trazos de su pincel; donde el pavimento y las casas y las aceras cambian de color y cuál más vivaz; una ciudad donde no se ven parroquianos porque están a punto de salir a festejar el color.

Hockney y Van Gogh, por el color del primero y la exuberancia del segundo, aparecen en esas calles que solo suceden en el imaginario del artista, porque ni en la forma ni en el color esas vías existen; Loaiza dice, es un pintor de taller, al contrario de sus dos paradigmas, ambos pintores de exterior él es pintor de taller; y es allí, en el taller, donde la imaginación desborda, “reconstruye”, dice, el subir y bajar por las calles empinadas de su vecindario. El color es una herramienta, asegura Loaiza, pero ¡qué herramienta! y qué manera de servirse de ella para llevar a los espectadores a lugares que seguramente no han creído posibles. En los “Colores Urbanos” de Loaiza es posible ver la Medellín que conocemos, pero también es posible ver la ciudad que soñamos, la ciudad donde vivimos, la ciudad donde el color desborda los límites de la imaginación…

 

Saúl Álvarez Lara

Carlos Agudelo de Castro
REDES Y RITMOS CROMÁTICOS EN EL ESPACIO
Pinturas.
Junio - Julio.

REDES Y RITMOS CROMATICOS EN EL ESPACIO
Carlos Agudelo Castro

 

“Todos los fenómenos se pueden experimentar de dos modos. (Exterior e interior) Estos dos modos no son arbitrarios, sino que van ligados al fenómeno y están determinados por la naturaleza del mismo o por dos de sus propiedades: exterioridad-interioridad.”

- Punto y Línea sobre el Plano – Vasili Kandinsky-

Bajo la influencia de la Bauhaus de Dessau, y como consecuencia de las nuevas visiones del espacio que surgen después de la Primera Guerra Mundial, surge un movimiento artístico de origen romántico- expresivo, el arte abstracto, que se materializa en una visión conjunta entre lo racional y lo comunicacional, y deja espacios libres a la interpretación individual del espectador de acuerdo a sus vivencias y experiencias particulares. Este planteamiento lo retoma el maestro Carlos Agudelo en la muestra que hoy nos presenta en el Museo Maja, con tres ingredientes particulares en su materialización.

El formato: la obra, de un modo casi mágico, ubica al espectador en dos perspectivas de observación: las grandes telas-lienzos, ubicados estratégicamente en espacios externo a la sala de exposición, que permite al espectador sumergirse dentro de la composición para recorrerla; y el pequeño formato, que ubica al espectador como observador externo y planímétrico que abarca la totalidad de la obra en una inmediata mirada.

La composición: el color y el espacio son protagonistas de su temática. A la manera de Kandinsky, el punto como elemento mínimo del espacio se liga mediante las líneas como su máxima expresión mediante un movimiento rítmico que descompone el espacio como una totalidad. El color refuerza la percepción de volúmenes, a partir del cromatismo y sus contornos, que vibran en la construcción de una escala perfecta de tonos como composiciones musicales que proclaman su totalidad gracias a la armonía de las proporciones. Y es que las obras de Carlos son como sinfonías de color que en un dialogo de superposiciones, nos permite entender que, en las redes espaciales, la línea es solo una referencia al límite.

Finalmente, está el oficio, un virtuosismo particular que enfatiza la agudeza de la mirada, con una gran capacidad de abstracción y un amplio mundo racional para recomponer lo sintetizado, con una intensión poética puesta al servicio del espectador, a quien sin duda la composición lo llevará de obra en obra descubriendo sus particularidades; y como los blancos de fondo son en realidad los momentos sugeridos de silencio, las conexiones realizadas entre unas y otras completan la sinfonía de la percepción.

En muy raras ocasiones se nos da la posibilidad de comprender en el conjunto de una obra presentada, la totalidad de la búsqueda de un artista desde su hacer (proceso). Están las piezas originales, las digitalizadas, las aumentadas, los estampados y las mesas, todo lo cual muestra las posibilidades de construcción del mundo digital.

Sin duda, esta exposición es un espacio para el encuentro con nosotros mismos, dado que las piezas nos acercan a una percepción evocadora del mundo; nada está determinado, nada es absoluto, es el mundo del ensueño compartido para nuestro propio disfrute.  

Mauricio Hincapié Acosta

Curador

Colección de Artes Visuales

Museo Universitario, Universidad de Antioquia

Alejo Santamaría. "De la Piedra al Viento"
 Instalación.
Junio - Julio.

De la piedra al viento
Alejo Santamaría

 

La memoria va encontrando su camino.

Los petroglifos de Alejo Santa María Uribe.

Después de trajinar durante años los senderos de la Sierra Nevada de Santa Marta, de conocer de cerca las etnias wiwa y kankuamo y de descubrir que los Jalekas grabados en la piedra representan el espíritu ancestral convertido en historias de todo lo que existe sobre la tierra y en el pensamiento; después de ver que el tiempo y quizá también el viento han mitigado las historias grabadas hasta dejarlas visibles solo para algunos; después de comprobar que Alejo Santa María es uno de ellos, la posibilidad de descubrir los grabados, petroglifos, en la piedra a la luz del día y solo a determinadas horas porque algunos, debido a la orientación de la luz, no son visibles, fue fascinante por la revelación de figuras e historias que pasaron desapercibidas durante años.

Con una hoja de papel mantequilla cubriendo la piedra Alejo Santa María frotó la superficie con grafito hasta ver aparecer, marcada en la hoja, la figura accidentada y rugosa del Duanabojo, el pelícano, primer petroglifo convertido a un lenguaje gráfico contemporáneo. Fue así como sucedió el descubrimiento que lo llevó, no solo a la interpretación de los petroglifos sino a la búsqueda de una propuesta visual y formal que le permitiera representar los Jalekas ancestrales. La versatilidad de los grafismos y la aplicación de técnicas y materiales que van desde el alambre y la madera, hasta la escultura, la pintura, la impresión digital, la fotografía y sobre todo la voluntad de integrarlos a sus lugares de origen, ha instalado los petroglifos en el universo del arte contemporáneo y al mismo tiempo los ha restituido a sus piedras ancestrales.

Saúl Alvarez Lara.

Magaby Cabreio. "Paramus Vitalis".
 Dibujo - pintura.
Junio - Julio.

PARAMUS VITALIS
Magaby Cabreio

 

El páramo  es un ecosistema vital para la región andina que regula el ciclo hidrológico, el almacenamiento de carbono atmosférico, y sirve como corredor biológico para diversas especies de flora y fauna.

En pocas décadas, hemos desecado gran parte de los humedales, talado bosques de ribera, se han estrechado, amurallado y rectificado los cauces de los ríos, construyendo centenares de grandes presas obstruyendo la continuidad del hábitat fluvial. Se ha contaminado y sobreexplotado  acuíferos y ríos, que ya ni siquiera llegan al mar. En nombre del “progreso”, hemos ocasionado un desequilibrio en la sostenibilidad del ciclo hídrico, haciendo del medio acuático continental el que registra la mayor proporción de especies extinguidas o en extinción. La salud de los ecosistemas acuáticos, no sólo afecta a la biodiversidad, sino que agrava dos de los grandes problemas de la humanidad en el siglo XXI: el del acceso al agua potable y el del hambre.

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