Prisioneras
David Joubert.

“Considero cada fotografía como

un cuadro individual de una película narrativa […]” 

James Graham – Fotógrafo Estadounidense

Partiendo de mi trabajo fotográfico, he encontrado que a estas alturas aún hay acciones que están supeditadas a la decisión de terceros, conocidos o no.  He encontrado que todavía, incluso entre mujeres jóvenes, se decide hacer algo o no, dependiendo de lo que pensará o dirá su pareja, o sus padres, o peor aún, el simple “qué dirán”.  Y lo he encontrado en mi trabajo fotográfico (como decía inicialmente), pero también lo he encontrado en Redes Sociales, y hasta en conversaciones informales que se tienen a diario. 

El asunto ha llegado a tal punto, que entre las mujeres que han posado, o aquellas a las que se le ha hecho la propuesta de posar, que hay quienes deciden no hacerlo debido a que su pareja no se los permite; también hay quienes, luego de haber posado libremente, piden que esas imágenes no sean utilizadas, teniendo como argumento en común el que sus parejas se sienten incómodas con el hecho de que ellas hayan posado, de conocer la existencia de dichas imágenes, mostrando en esos casos, más que una relación sentimental, una relación de propiedad sobre ellas. 

A través de esta serie planteo una reflexión sobre esta situación, que se repite una y otra vez; que cada que creo que se ha superado, aparece algo que me demuestra que no.  Una reflexión sobre un comportamiento que se muestra arraigado en nuestras costumbres, en nuestras creencias. 

Éste es un viaje metafórico en busca de la libertad.

Sobre hierbas.
Pinturas de Fredy Alberto Agudelo.

La verdad óptica del paisaje.

La relación mística y dialéctica que establece Fredy Agudelo con la naturaleza silvestre (su entorno) es el eje de apoyo de su pintura paisajística. Y cuando la actitud naturista es la que precede y propicia la obra, uno supone su fuerza y trascendencia. Porque aquí no se trata solo de la representación del paisaje y sus variantes; es el reflejo que se ajusta y se apropia a través de la empatía y respeto por la naturaleza.

El paisaje se convierte entonces en una suerte de identidad pictórica por medio de la observación y admiración de la misma naturaleza, la detención fiel al detalle y su conocimiento. El resultado es una realidad óptica lograda con la luz tropical y el cielo cálido de las mañanas. Aquí se siente la libertad amable de los árboles que parecen cobijar al espectador; un momento de reposo antes de continuar el camino, no en vano se percibe el acercamiento de una hoja o una rama, su luz destellante que parece acoger al más desprevenido.

De tal forma, los vegetales que sostienen el verde y el azul, son la realidad de las telas que se imponen al ojo y se incorporan a la inmediatez del ambiente y del espectador, una suerte posible que configura la exterioridad, una especie de casa o cobijo que completa la misión de lo real. 

Sin temor a equivocarse se puede afirmar que su obra es una verdad óptica, artística y factual. Aquí se cumple la representación absoluta de la realidad plástica.

Amparo Macías Pérez

 2019

SILUETAS
Pepe Toledo.

El conjunto de esculturas de Pepe Toledo ofrecen no solamente sensuales formas que se proyectan en el espacio sino que incluyen una amplia gama cromática evidenciada en las superficies de tonos claros y vivos.  Los formatos varían pero siempre las estructuras conservan y proyectan un carácter monumental.  Esto se ha podido evidenciar en obras a gran escala que hoy se encuentran en Estados Unidos, Panamá y Colombia.

El material que Pepe Toledo maneja es el hierro.  Un elemento que por su naturaleza es poco maleable y en cambio es fuerte y pesado.  Sin embargo, sus esculturas parecen desafiar esas características y se proyectan en el espacio con apariencia de liviandad, desenvolviéndose igualmente con gran agilidad y recursos espaciales.  Muchas de las obras se comportan como serpentinas en el espacio, no solamente generando dibujos en el aire sino consiguiendo formar un juego fluido entre llenos y sobre todo vacíos.  Su escultura está hecha para ser observada desde distintos puntos de vista.  El espectador puede recorrerla a su alrededor y estas irán abriendo y cerrando sus formas a medida que la mirada gira.

Estas obras aparentemente sin peso y multicolores han podido recorrer ferias de arte internacionales en Bogotá, Cali, Medellín, Miami y Lima.  Asimismo se ha presentado en exhibiciones individuales en instituciones y museos de Cartagena, Barranquilla, Bucaramanga, Ibagué, Roldanillo, Medellín, Pamplona (Norte de Santander) y Cali.

La presencia de las esculturas de Pepe Toledo en esta exposición ilustrará sobre la evolución de las obras y las ideas que le animan.  Acorde con el deseo del artista quien ha declarado: “El proceso de crear y darle vida a un pedazo de hierro es una aventura donde dejo correr mi imaginación, en donde mi mano se transforma en un vehículo sometido al poder del lápiz que viaja para crear formas.  Es un proceso en donde acaricio el metal viejo y oxidado, que en un principio fue fuego y, luego, lámina triste y vacía, para darle color y vida”.

Miguel Gonzalez, curador.

En el Egipto antiguo el bordado era considerado como una de las artes de represen tación. Las posibilidades de embellecimiento con que favorecía tapices, adornos, tú nicas o piezas de vestido en algodón, lino, lana, seda o cuero, ponían en evidencia la perfección técnica. Durante el Renacimiento, el arte de bordar fue conocido como pintura de aguja por la sutileza en el tratamiento de las formas; por la combinación y mezcla de colores posible en degradados y sombras, por la inclusión de hilos de plata y oro en las composiciones; por la exquisitez y variedad de texturas y detalles derivados de su aplicación. La pintura de aguja no imitaba la técnica aplicada en el lienzo por los grandes maestros, era un medio de expresión por derecho y con técni ca propia. Para Luz Elena Castrillón, pintora de aguja, los hilos, los colores, las agujas, el dedal, las tijeras, la paciencia en la ejecución son aliados e inspiración, complemento ideal para una vida dedicada a la investigación y a la creación. Los bordados circulares comienzan en el centro y avanzan hacia el exterior en pun tadas consecutivas que se entrelazan y se integran, crean texturas, ritmos, sensacio nes y profundidades con precisión. Como las mandalas, los bordados circulares son la representación de un Universo que toma forma en los colores y en las sugerencias de lo visto o de lo que estamos próximos a ver. La pintura de aguja trascendió el tiempo, los bordados circulares de Luz Elena Castrillón, su Universo, también... 

Saúl Álvarez Lara 

La línea es el paisaje.
 Tintas de Serge Herbiet Sovet.

La línea, extraña criatura que une puntos, delimita superficies y redondea orificios. La línea también es hilo conductor del pensamiento, un camino en dirección a una verdad preestablecida. Vivimos rodeados por la misma línea, una línea que jamás alcanzaremos, una línea que nos invita a visitar mundos imaginarios y reales, extravagantes y violentos. Es la línea de horizonte, la línea del paisaje, la línea que solamente podemos alcanzar con nuestra imaginación, con nuestros sueños o nuestras pesadillas. Sobre esta línea reposan presupuestos e ilusiones de un mundo mejor o peor, profundamente per sonal, idealizado, magnificado, representado. Con ella jugamos, es el tablado del teatro de nuestras derivas emocionales; en ella viven y bailan y cantan seres inalcanzables en comarcas que solo podemos imaginar, crear o recrear dependiendo de nuestros estados anímicos. Es la línea de la vida, es nuestra, individual, permanente, indestructible y en ella caben todos nuestros paisajes. La línea es el paisaje. 

Serge Herbiet Sovet

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