EXPOSICIÓN - 06 OCT

Soledad Londoño - Técnica mixta

Esta vez, María Soledad Londoño Soto (Sol…), nos entrega tres grupos de mujeres. Uno de ellos lo llama Damas del silencio… Ellas representan una rabiosa y a la vez sosegada denuncia de los obligados mutismos, aislamientos, escisiones y abandonos que a diario laceran cuerpo, alma y espíritu de millones de mujeres de Colombia y el mundo. Damas que a través del dolor parecen haber trascendido su condición humana y transmutada en esos íconos femeninos; hieráticos y sensuales, con que el arte religioso nos ha representado a las mártires vírgenes cristianas. Ah, y me  atrevería a decir (con el perdón de María) que estas bellas dolientes retratan también el silencio y la soledad de la pintora, esos dos lugares comunes al hábitat natural de todos aquellos que han sido y serán los auténticos santos, los poetas y los artistas.

A un segundo grupo de mujeres la artista lo bautizó Damas de los dones. Y es inevitable con ello no remitirse a Los dones de las hadas (uno de los memorables poemas de Charles Baudelaire, de su Spleen de París); pues si en sus Damas del silencio la mujer trasciende su condición mortal a través del dolor, la soledad y el silencio, aquí lo logra a la inversa: presentando las dádivas que a lo largo de la historia ha entregado fraternal y amorosa al hombre y al mundo: Los dones de las hadas, las Damas de los dones.

Y por último, una terna, una suerte de triunvirato de Majas; misteriosas y sensuales como las Majas de Goya, pero que a diferencia de estas no sabríamos decir si posan vestidas o desnudas, ya que todas sus voluptuosidades están a la vez expuestas y ocultas bajo un collage de coloridos retazos de tela, cocidos sobre lienzos que podrían fungir de manteles, cortinas o sábanas…sábanas donde podríamos retozar, instalarnos (de hecho, esta sección de la obra es una instalación) junto con ellas entre 30 mullidos cojines que la “celestina” artista nos ha “fabricado”, adornándolos con diferentes estampados en acrílico, con motivos que van desde los humildes helechos hasta las enigmáticas soledades que engalanan las umbrías orillas de las quebradas jericoanas.

Qué grato es poder asistir y participar de esta sacra y pagana liturgia a la que invita y oficia la excelente sacerdotisa-artista antioqueña.

Medellín, 9-09-2018

León Gil

EXPOSICIÓN - 06 OCT

Pascual Ruiz - Espacios intemporales,
la 50 para los 50

Que un virtuoso de la cultura arribe a sus cincuenta años de producción continua, después de superar mil obstáculos y de tratar de posicionarse en un medio tan difícil como lo es el mundo de las artes, es toda una proeza digna de encomio y admiración, máxime si su obra es un fiel reflejo de una sociedad en permanente crisis y que, a la vez, plasma toda una vida de trabajo, disciplina, logros y sacrificios. Eso, justo es decirlo, sucede con el Maestro Pascual Ruiz Uribe quien desde el seis de octubre hace una muy importante exposición individual en el Museo MAJA de Jericó, denominada “Espacios intemporales para La 50 de los 50”.

Con esa muestra conmemorativa se trata de enseñar al público toda una época pictórica ‒que, sin desconocer periodos anteriores, pues más bien los incorpora y los profundiza‒ en la cual la producción del virtuoso se basa en desarrollos digitales para crear, con apoyo fotográfico, obras en las cuales reúne diferentes épocas valiéndose de personajes relevantes para generar un nuevo espacio, las que pinta totalmente con óleo sobre el lienzo, previo cuidado de mantener la sensación fotográfica previamente captada, a partir de lo que logra generar una nueva realidad: la representación del tiempo. Esa categoría que tanto preocupa al ser humano desde hace milenios y que coexiste con el espacio y, por supuesto, se entrelaza con la materia, aquí fusionada mediante formas y figuras llenas de color y que invitan al ser humano a recorrer otros senderos.

El amante de las artes interesado tiene, pues, una bella oportunidad para introducirse en este mundo lleno de seres reales donde el ingenio del maestro se posa para recrear los acontecimientos y esparcir sus muchas soledades y una que otra alegría. Máxime si el Maestro Ruiz Uribe, revestido de mucha humildad, sabe que el futuro no es para concebir grandes proyectos porque las dificultades del presente sumadas a la indiferencia de los dirigentes hacen que los sueños sean cortos; se trata, entonces, de crear en forma serena y sin grandes pretensiones, para dejar a un lado la posibilidad de plasmar obras de grandes formatos a las cuales ya les llegarán mejores momentos. Este banquete cultural está, pues, servido.

Fernando Velásquez Velásquez.

EXPOSICIÓN - 06 OCT

Luis Morales - Aquí y ahora

Aquí y ahora es la obra de Luis Morales concretada en: retratos, cuerpos y espacios. El primer impacto que causa es la transgresión del concepto de belleza, pues sus fuentes no son las tradicionales, pero el resultado es imposible de sustraerlo de la belleza que nombra. Morales se aparta de la autonomía que pregonó la fotografía moderna, del aura que supuestamente protege la obra de lo mediático y de la pureza que ya hoy es sinónimo de insípido, Con las mismas armas de la modernidad: figuración, cuerpo y espacio, se embarca en la deconstrucción de lo fotográfico, sin importarle los inquietantes riesgos que conlleva su elección.

Lo que llena la obra de asombro es la unión que logra entre belleza y reflexión. Ya es casi un lugar común que el arte contemporáneo puede ser o no bello, pero lo que sí tiene que ser siempre es reflexionante. La obra de Luis Morales se propone actuar con la comunión de estos dos parámetros, es decir no aceptar el divorcio entre la bello y el pensamiento. ¿Cómo pudo lograr esto? Es notorio que en la visión que las fotografías explicitan hay una mente desprejuiciada, una mirada sin ataduras y juicios preconcebidos, una intencionalidad limpia de tradiciones falsamente morales. Lo que las fotografías exhalan es un humanismo a toda prueba, armadas de una ética secular insobornable.

Donde la sanción social ve unos sujetos con su yo falso y hundidos en su propio naufragio, deshechos en su decadencia y asistidos por un espacio deteriorado y decadente, Luis Morales enfoca su lente trasparente y nos descubre la vida misma palpitando donde queríamos ver precariedad, solidez donde se creía ver el desmoronamiento y sustancia donde pensábamos en lo inconsistente. Su obra se instala en el lugar común con todos los riesgos de lo ordinario, pero conduciéndonos cuidadosamente al lugar excepcional, a lo maravilloso de lo extraordinario. Con estupor las fotografías nos van deshaciendo todas nuestras prevenciones, desanudando nuestros puritanismos atávicos.

La obra no arma un escenario para atacar la visión convencional, se empapa de las fotografías comunes y corrientes y no desea llevarla a territorios excepcionales, por el contrario permanece en ese territorio de lo escueto cotidiano y nos abruma con la elementariedad de la imagen. Esto solo puede ocurrir cuando una ética humanista decide encarar, a través del arte, la dignidad de lo humano con sus propias fuentes morales e intelectuales, lejos ya de la ayuda sobrenatural. La desnudez no es ahora la de los cuerpos sino del palpable espacio que la obra señala. Devela su inusitada belleza y vela su amenazante presencia. Lo inerte ha sido avivado por la tensión que abunda.

¿Cómo hace Luis Morales para desembarazarse de lo fantasmagórico que siempre convierta la ruina en anécdota? Para eso está ahí la pareja desnuda, casi imperceptible. Pero la desnudez tiene que ser dosificada, de ahí su tamaño, pues la potencia de un desnudo arruinaría la magnificencia del espacio. La desnudez es perfecta para que el espacio siga hablando. La ruina es permeada por lo humano, pero la desnudez de la pareja testimonia la irreversible inutilidad del espacio que, gracias a ella, se convierte en vacío opulento.

Ya se había mencionado que en estas fotografías el problema no es sólo de ojo, retiniano, sino también del cuerpo que se pasea hasta decretar la imagen adecuada. Pero la desnudez agrega otro ingrediente fundamental: el tacto. Por la acción táctil en potencia de la pareja, súbitamente todo resplandece cuando la pareja desnuda, remota y sin énfasis, hace presencia. El tacto sobre un cuerpo pasando revista al alma, es la única operación humana, que aún en su pequeña escala, resiste el embate de un espacio esplendoroso.

La existencia de la pareja en la imagen fotográfica es definitiva, pues sin ellos, la serie quedaría convertida en simple índice de lo real, en huella elemental. Con ellos, estamos presentes en la escena que nos incumbe. No estamos al margen de la historia. La fotografia, indiscreta por esencia, al incluir la pareja, nos involucra en su misterio, nos introduce en su silencio. Ellos no se pueden sustraer al espacio donde aquí y ahora existen, y el espacio tampoco es indiferente a su aurática belleza.

La fuerza de estas imágenes proviene de un agregado que ha sido añadido con plena intencionalidad. Las imágenes no sólo tienen profundidad de campo, sino que por toda la obra se erige la profundidad de tiempo. Además lo enunciado por Walter Benjamin, hace ya bastantes años, se evidencia en todas las imágenes: “Cualquiera podrá comprobar hasta qué punto una imagen, pero sobre todo una obra plástica, y en el más alto punto una arquitectura, se deja captar mejor en una fotografia que en la realidad.”

Luis Fernando Valencia

EXPOSICIÓN - 06 OCT

Edward Patrick Duigenan - Dibujo

Ruralia es una colección de obras gráficas que aborda temas particulares al paisaje que demuestra la presencia indirecta del ser humano. Entre el 2014 y el 2016, me enfoqué en los bovinos- estos hermanos con cual compartimos 80% de información genética que pasan todo el día y parte de la noche en la tarea de consumir; actividad en la cual compartimos el 100%.

Desde el 2016 hasta ahora me concentré en la presencia de los invernaderos: largos extensiones de plástico instalado en el paisaje con el fin de proteger los cultivos cuyo impacto visual aporta a una nueva estética y sirviendo de modelo y motivo para esta obra.

Aparte de emplear una técnica tradicional también uso herramientas como el motortool, lijas, bisturís y cintas sobre superficies de papel, yeso y lienzo para dibujar, desdibujar y esgrafiar a la vez.

EXPOSICIÓN - 06 OCT

Comfenalco - Fiesta de huesos - Didáctica

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